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Bob Bondurant Driving School.

A sólo unas cuadras de Phoenix, la capital de Arizona, encuentras Scottsdale, un verdadero paraíso de lujo y sofisticación como casi no se puede disfrutar en ninguna parte del mundo.

 

Luego de un vuelo de tres horas y con la comodidad y el servicio que caracterizan a Aeroméxico, llegamos al aeropuerto de Phoenix, que es muy funcional y desde ahí llegamos en unos cuantos minutos a Scottsdale, todo con el pretexto de asistir a la famosa subasta de autos Barrett – Jackson (Barrett – Jackson Clasic Car Auction), considerada como la más grande del mundo.

 

Nos instalamos en la adictiva comodidad y el servicio de lujo del Fairmont Scottsdale Princess Resort, el cual nos consintió con excelentes opciones gastronómicas, un campo de golf de campeonato, habitaciones que son un verdadero sueño y la excelencia de su reconocido spa Willow Stream, considerado como uno de los mejores del mundo (uno de esos lugares donde uno quisiera quedarse muchas, pero muchas horas), además de un servicio impecable.

 

Desde ahí partimos con nuestras lindas anfitrionas Laura McMurchie y Tatum Luoma, de la oficina de turismo de Scottsdale, a explorar varias actividades relacionadas con los autos, aunque por supuesto nos dimos tiempo para disfrutar otros aspectos de esta ciudad que la han convertido en uno de los destinos turísticos más importantes de los Estados Unidos.

 

CULTURA

 

En el aspecto cultural, Scottsdale es una de las ciudades más atractivas del suroeste, lo cual se debe a la gran calidad de las colecciones y las exposiciones temporales de su museo de arte contemporáneo y a sus más de 100 galerías de arte.

 

 

Russo and Steel Collector Automobile Auction.

AL PASO DE LA MODA

 

Las últimas tendencias de la moda las encontramos en Scottsdale, una ciudad donde las compras son algo que se toma muy en serio, sobre todo en Scottsdale Fashion Square y The Borgata, dos de los centros comerciales más atractivos de la zona, de excelente calidad pero muy diferentes entre sí, pues mientras el primero es uno de los malls más grandes del sur de Estados Unidos, con enormes tiendas departamentales y cientos de boutiques y tiendas especializadas, The Borgata, en cambio, es un centro comercial mucho más íntimo y en estilo italiano, con hermosos muros de ladrillo rojo y fuentes por todos lados, donde encontramos boutiques muy exclusivas y originales, así como buenos restaurantes y, algunas tardes, deliciosas sesiones de jazz.

 

GOLF, GOLF Y MÁS GOLF

 

Si llama la atención el número de campos de golf, impresiona todavía más la diversidad que existe entre ellos, pues los hay para todos los gustos: los de corte tradicional (con nueve o 18 hoyos), los que incluyen una serie de tres campos (con nueve hoyos distintos cada uno), los de tipo desértico (cuyo paisaje se caracteriza por la presencia de enormes cactus sahuaro, árboles de mezquite, cañadas resecas e imponentes formaciones rocosas) y los llamados campos acuáticos (que incluyen hasta cinco lagos y son un gran desafío para los jugadores), más las combinaciones entre ellos.

 

Además, Arizona ofrece más de 300 días soleados al año y un grado muy bajo de humedad, así como un aire cálido y seco que hace que la pelota vuele más lejos en cada tiro.

 

Entre los campos más famosos de esta zona se encuentran el Wigwam, The Phoenician, The Boulders, Hyatt Regency Scottsdale, Fairmont Scottsdale Princess y The Westin Kierland, por sólo mencionar algunos.

 

Ya metidos en el asunto del lujo y la excelencia en el servicio, nos fuimos a la Escuela de Manejo Bob Bondurant, fundada por este ex piloto de carreras, quien se ha propuesto “enseñar a la gente a manejar mucho mejor de lo que ya lo hace, así como proporcionarles una emocionante experiencia de alta velocidad a bordo de un Corvette”.

 

De ahí nos trasladamos a F1 Race Factory, un lugar muy divertido para correr go-karts, experimentar nuevos juegos de vídeo y hasta pasear en segway. Es uno de esos sitios donde uno puede quedarse todo el día, pues siempre hay algo interesante para todos.

 

 

Por la noche, unos aperitivos en Pink Taco, un simpático local de comida Tex Mex y luego el plato principal en Cowboy Ciao, el cual se ha ganado la reputación de ser uno de los mejores restaurantes de Scottsdale por su fina e imaginativa gastronomía y también por su impresionante carta de vinos.

 

AUTOS Y MÁS AUTOS

 

Como preparación para la gran experiencia nos llevaron a la subasta Russo and Steele, que es más pequeña pero igualmente interesante. Para mí resultó toda una experiencia el sentir las enormes cantidades de adrenalina que se pueden derramar cuando dos o más personas están ofreciendo cantidades de dinero cada vez más altas para quedarse con un auto de colección.

 

El conductor de la subasta habla a una velocidad impresionante mientras otros empleados atizan el interés de los coleccionistas para lograr que ofrezcan cada vez más dinero, de modo que todo sucede muy rápido y, cada tres minutos, sí, cada tres minutos se vende un auto y entra otro al escenario de subasta. Los precios pueden variar desde unos cuantos miles de dólares hasta cientos de miles de dólares y, aunque uno no vaya a comprar nada, es muy emocionante ver la forma en que compiten los coleccionistas por llevarse un Corvette 1957 o un Chevrolet Belair del 1952 o uno de los primeros Mustangs en perfecto estado de conservación.

 

Pasamos las dos últimas noches en el Four Seasons Scottsdale, con sus hermosas habitaciones en forma de casitas del desierto y tuvimos el privilegio de asistir a la pre apertura de su nuevo restaurante Talavera, donde su chef ejecutivo, el oaxaqueño Mel Mecinas, nos consintió con algunos de los platillos gourmet mejor logrados que hubiéramos probado (y conste que todos éramos periodistas de turismo).

 

Al día siguiente nos trasladamos, por fin, a la subasta Barrett – Jackson, la cual es todo un mundo de devoción y fanatismo por los autos. Dentro de enormes carpas perfectamente acondicionadas encontramos ahí, de nuevo, la adrenalina y la pasión de los coleccionistas de autos, quienes se pasan cuatro días completos presenciando el interminable desfile de autos a subastarse. Los hay de todos los tipos y de todos los años, de todos los colores y de todos los estilos, desde los que han sido conservados con piezas originales hasta los que han sido modificados para lucir un look más intrépido o contemporáneo, desde autos de series de televisión o películas hasta los que pertenecieron a alguna celebridad.

 

Pero Barrett – Jackson es mucho más que eso, pues ha logrado convocar a toda una serie de productos y actividades paralelas, de modo que encontramos desde lanchas deportivas hasta aviones y helicópteros ejecutivos, obras de arte con tema de automóviles, ropa, motocicletas, autos nuevos y mucho más para conformar toda una feria donde cientos de familias van a pasar el día, pues ahí pueden comer, comprar y, por supuesto, asistir a la subasta y admirar los hermosos autos que van desfilando.

 

Por si fuera poco, Scottsdale y el Valle del Sol ofrecen gastronomía gourmet de primera línea, rodeos vaqueros, deportes profesionales, museos de arte indígena norteamericano, jardines botánicos, música de todo tipo (desde rock y jazz hasta orquestas sinfónicas) y un sinfín de actividades al aire libre, entre las cuales destacan caminata, escalada en roca, exploración de cañones, bicicleta de montaña, paseos en globo aerostático, tours en jeep, cabalgatas por el desierto, observación de estrellas y mucho, pero mucho más.

 

Por Vicente Ochoa Leyzaola

Impecable, el estado de los vehículos que se subastan.