Por la noche, unos aperitivos en Pink Taco, un simpático local de comida Tex Mex y luego el plato principal en Cowboy Ciao, el cual se ha ganado la reputación de ser uno de los mejores restaurantes de Scottsdale por su fina e imaginativa gastronomía y también por su impresionante carta de vinos.
AUTOS Y MÁS AUTOS
Como preparación para la gran experiencia nos llevaron a la subasta Russo and Steele, que es más pequeña pero igualmente interesante. Para mí resultó toda una experiencia el sentir las enormes cantidades de adrenalina que se pueden derramar cuando dos o más personas están ofreciendo cantidades de dinero cada vez más altas para quedarse con un auto de colección.
El conductor de la subasta habla a una velocidad impresionante mientras otros empleados atizan el interés de los coleccionistas para lograr que ofrezcan cada vez más dinero, de modo que todo sucede muy rápido y, cada tres minutos, sí, cada tres minutos se vende un auto y entra otro al escenario de subasta. Los precios pueden variar desde unos cuantos miles de dólares hasta cientos de miles de dólares y, aunque uno no vaya a comprar nada, es muy emocionante ver la forma en que compiten los coleccionistas por llevarse un Corvette 1957 o un Chevrolet Belair del 1952 o uno de los primeros Mustangs en perfecto estado de conservación.
Pasamos las dos últimas noches en el Four Seasons Scottsdale, con sus hermosas habitaciones en forma de casitas del desierto y tuvimos el privilegio de asistir a la pre apertura de su nuevo restaurante Talavera, donde su chef ejecutivo, el oaxaqueño Mel Mecinas, nos consintió con algunos de los platillos gourmet mejor logrados que hubiéramos probado (y conste que todos éramos periodistas de turismo).
Al día siguiente nos trasladamos, por fin, a la subasta Barrett – Jackson, la cual es todo un mundo de devoción y fanatismo por los autos. Dentro de enormes carpas perfectamente acondicionadas encontramos ahí, de nuevo, la adrenalina y la pasión de los coleccionistas de autos, quienes se pasan cuatro días completos presenciando el interminable desfile de autos a subastarse. Los hay de todos los tipos y de todos los años, de todos los colores y de todos los estilos, desde los que han sido conservados con piezas originales hasta los que han sido modificados para lucir un look más intrépido o contemporáneo, desde autos de series de televisión o películas hasta los que pertenecieron a alguna celebridad.
Pero Barrett – Jackson es mucho más que eso, pues ha logrado convocar a toda una serie de productos y actividades paralelas, de modo que encontramos desde lanchas deportivas hasta aviones y helicópteros ejecutivos, obras de arte con tema de automóviles, ropa, motocicletas, autos nuevos y mucho más para conformar toda una feria donde cientos de familias van a pasar el día, pues ahí pueden comer, comprar y, por supuesto, asistir a la subasta y admirar los hermosos autos que van desfilando.
Por si fuera poco, Scottsdale y el Valle del Sol ofrecen gastronomía gourmet de primera línea, rodeos vaqueros, deportes profesionales, museos de arte indígena norteamericano, jardines botánicos, música de todo tipo (desde rock y jazz hasta orquestas sinfónicas) y un sinfín de actividades al aire libre, entre las cuales destacan caminata, escalada en roca, exploración de cañones, bicicleta de montaña, paseos en globo aerostático, tours en jeep, cabalgatas por el desierto, observación de estrellas y mucho, pero mucho más.
Por Vicente Ochoa Leyzaola