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Market Pub

Por Carlos A. Robinson

 

AEROMÉXICO: ¿DESPEGUE FORZOSO o ATERRIZAJE FORZADO?

Hace ya mucho tiempo, hasta donde yo recuerdo, que no había tanta expectativa respecto a la compra o venta de una empresa. Coincide esta vez, además, con que todo el numerito estuvo girando alrededor de una empresa que es vital para el turismo, una de las dos líneas aéreas más importantes del país: Aeroméxico.

 

Al momento de escribir esta columna, todavía no se cumple ni una semana que el 51% de Consorcio Aeroméxico pasó a manos del empresario inmobiliario José Luis Barraza y trece accionistas más, de los cuales no se sabe mucho.

 

Se dice que ninguno de ellos cuenta con experiencia operativa ni de gestión dentro de la industria aérea, pero que todos son reconocidos por tener amplia solvencia económica y moral. El otro 49% de la oferta, como usted sabe, pertenece a Banamex. La participación, aunque minoritaria técnicamente hablando, será de mucho “peso” en las decisiones para Aeroméxico. Nada extraño tratándose de banqueros.

 

Habrá que ver qué hace este grupo con la compañía y con el 27% de participación actual que ostenta. De entrada, se ha comprometido a llevarla a un 40% de share en el corto plazo.

 

Ambiciosos los muchachones, pero bien por ellos. Casi siempre, los que piensan en grande triunfan en grande, mientras que los que piensan chiquito, más bien nunca triunfan y se quedan así, chiquitos. Sólo el exceso de soberbia de unos o el resentimiento empresarial de otros, podrían dar lugar a críticas por tener metas y expectativas altas.

 

Pero, bueno, todo el “revuelo” no fue nada más porque sí. Hay que enfatizar que esta es la primerísima vez en la historia de nuestro país que se privatiza una empresa en manos del gobierno a través de una oferta pública de adquisición en la Bolsa. Se supone y se asume que para que el proceso fuera transparente y a la vista de todos. Lo “limpio” estaría por verse unos cuantos días después.

 

 

El proceso se inició en agosto pasado y la puja estuvo en sus máximos apenas la semana pasada. Y cuando todo parecía indicar que los Saba, los contrincantes en la compra, habrían amarrado ya la oferta más alta, para variar, algo raro pasó.

 

De última hora, según dicen los observadores que siguieron de cerca el proceso, llegó una oferta ligeramente superior, cada vez, hasta unos cuantos segundos antes de que se cerrara el plazo para contraofertar. Hubieron momentos en que, al parecer, eran menos de tres mil pesos de diferencia, unos pocos centavos más por cada titulo o acción.

 

¿Fue acaso “mano negra”, información privilegiada, favoritismos, compensaciones por favores en es pasado, trampa, compadrazgos, comisiones o hasta manipulación de los relojes de las computadoras? Cualquiera que sea la verdad detrás de la adquisición de la aerolínea, ya está por demás. El hecho está consumado y formalizado. Aeroméxico ha cambiado de manos nuevamente después del costoso rescate bancario que el gobierno y el IPAB hicieron para mantenerla “vivita y volando”.

 

Ahora que ha cambiado de dueños, sean banqueros o representantes empresariales, o inversionistas inmobiliarios, la idea es convertir a esta empresa, con todo y sus integrantes y activos, en una empresa más rentable y competitiva dentro del sector.

 

Hay quienes dicen que el mercado nacional no está para resistir dos líneas troncales junto con toda la competencia que está surgiendo, incluidas las nuevas empresas de aviación regional y las competitivas aerolíneas de bajo costo.

 

Seremos los usuarios, los agentes, los mayoristas y la propia dinámica del mercado, quienes conjuntamente, como industria, determinaremos cuál o cuáles serán las aerolíneas que despegarán forzosa o aterrizarán forzadamente para sobrevivir más allá del fin de esta primera década.

 

Como usted quiera, estamos siendo testigos de cómo el sector y la industria van cambiando para darnos una oportunidad fresca y renovada de contar con mejores productos y servicios turísticos y de viaje.

 

Finalmente, este es el punto. Qué más da cuánto dinero se estarán embolsando los nuevos propietarios; no es nuestro asunto. Ojala que les vaya bien. Si lo logran, querrá decir que estarán haciendo bien las cosas y que todo el mundo “emboletado” estará igualmente contento. Bienvenidos todos los cambios para mejorar. Que así sea.

 

crobinson_c@prodigy.net.mx