Columnistas
Perfiles AéreosCaja de las SorpresasDe Esto y AquelloTribuna PúblicaMarket PubCiudad AbiertaEditorialAnálisis TurísticoComentariosEl Despertar HoteleroAlrededor del turismoNuestro pasadoDespegandoPerfiles del Turismo
El Ejecutivo del día
Noticias principales
ArrendadorasCrucerosAgencias de ViajesHoteleríaLíneas AéreasGenerales Destinos Extranjeros
Preguntas cónsul EUA
Secciones Especiales
Visit FloridaLas Vegas
Suplementos
OrienteExpo VacacionesMallsLunas de MielLíneas AéreasHotelesCentro y SudaméricaEuropaEstados UnidosCancúnCruceros
Núm. anteriores

Market Pub

Por Carlos A. Robinson

TURSIOPS TRUNCATUS y el GUINESS

Es cierto que todas las especies animales son fascinantes, sobre todo aquellas con las que encontramos una mayor identificación o cierta afinidad especial. Normalmente, son a las que otorgamos un lugar superior en la escala de “inteligencia”, pero determinado conforme a nuestros propios parámetros y definición de este concepto.

 

Pese a auto-adjudicarnos este honroso lugar evolutivo en nuestra rara y soberbia civilización, creemos que casi todo recurso y forma de vida en la naturaleza es desechable y reemplazable. Las personas en general, por ejemplo, asisten a un delfinario y rara vez se preguntan acerca de todos los cuidados y supervisión que un tursiops truncatus (delfín “nariz de botella” o delfín mular común) requiere, además de sus raciones de pescado durante el espectáculo.

 

Pocos se detienen a pensar que los delfines que están viendo -cualquiera que sea la modalidad del cautiverio-, pertenecían a una compleja sociedad, conformada por grupos y familias perfectamente estructuradas, con estrechos vínculos y lazos de por vida, y de las que fueron extraídos o capturados (por no decir “secuestrados”). ¿Con qué derecho?

 

Pero bueno, digamos que la existencia de parques temáticos y zoológicos encuentra su justificación “urbana” por ser casi la única forma de estudiarlos y gozarlos, de conocerlos y crear conciencia, para acercarnos y entender más. Las especies marinas, por razones obvias, son mucho más difíciles de estudiar y (afortunadamente) están más lejos del alcance del hombre.

Tengo que admitir que si bien no coincido con el cautiverio de especies “superiores”, y he apoyado varias causas a favor de su liberación y no captura, existen espacios formidables como Xcaret que dedica un completo grupo multi-disciplinario de especialistas para su demandante cuidado y con una cercana supervisión por parte de las autoridades en la materia (lo cual sabemos de cierto es una práctica poco común en ciertos delfinarios, como Atlantis en la 3ª. Sección de Chapultepec).

 

Algo que Xcaret está haciendo muy bien es atender la salud emocional de los 68 delfines que la empresa tiene bajo su responsabilidad. Es bien sabido que normalmente las especies en cautiverio son difíciles de reproducir ya que el estrés al que están sometidas generalmente altera e inhibe la naturalidad de sus ciclos biológicos.

 

Sin embargo, el conocido parque eco arqueológico recién estableció el Récord Guiness con sus once nacimientos durante 2008, y todo parecería indicar que los doce embarazos que se tienen en progreso bien podrían romper su propia marca y cualquier estadística documentada.

Esto habla bien de los propietarios y directivos de Xcaret con quienes hemos platicado extensamente sobre el tema. Al respecto, para quienes no están enterados, no se trata sólo de establecer un nuevo récord, sino que existe una estricta reglamentación y normas oficiales que desde el año 2000 decretó la prohibición de la captura, caza, compra, exportación o importación de delfines y varias otras especies animales protegidas. En otras palabras, esta es y debe ser la única forma de preservar el espectáculo y la experiencia de nadar con ellos. Difícilmente podríamos olvidar al Hyatt-Waikoloa, hace unos veinte años, como el primer resort hotelero que integró este concepto dentro de las instalaciones mismas a manera de gimmick mercadológico y como principal argumento de venta.

 

Para todos aquellos colegas quienes comercializan visitas, tours y paseos a cualquier concepto de parque temático, marino o terrestre, la invitación a reflexionar sobre una pregunta que el reconocidísimo científico francés, Jacques I. Cousteau a menudo se hacía respecto a si la especie humana es realmente la más inteligente o llanamente la más poderosa. Inteligentes con total sustento seríamos si aprendiéramos a vivir en armonía con nuestro propio entorno, ¿no cree?

 

crobinson_c@prodigy.net.mx