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Por Carlos A. Robinson

 

¿AMEROS: ¿NUEVA MONEDA MUNDIAL?

Hace apenas un par de ediciones ratificábamos en este espacio lo complejo y aventurado que es en estos tiempos ejercer la complicada disciplina y metodologías de la planeación estratégica en casi cualquier ámbito y prácticamente para cualquier profesión. Para qué planear si el orden internacional de las globalizadas economía y finanzas mundiales ya no obedecen a las variables macroeconómicas que regían la vida de los países y de las personas hace apenas unos cuántos años, aún en tiempos de relativa calma o estabilidad.

 

El quasi-saliente presidente del vecino del norte, habiéndose aprobado ya por ambas cámaras parlamentarias el rescate financiero de 700 mil millones de dólares, tampoco se atreve a cacarear una victoria para darle cerrojazo a su periodo. Con toda “cautela” -por no decir miedo-, el presidente Bush advirtió que los norteamericanos (y el resto del mundo) tendrán que esperar para que esta iniciativa de ley tenga su pleno efecto en la economía. Lo que sí quedó claro es que los contribuyentes son quienes finalmente estarán financiando la gran mayoría de estos fondos contingentes. No obstante, al momento de escribir esta columna, la caída de los mercados bursátiles internacionales continuaba en franca picada.

 

El verdadero trasfondo es la situación crediticia. El plan aprobado contempla comprar hasta con el ultimo centavo la totalidad de “activos tóxicos” (como se les conoce en este contexto) para limpiar los balances negativos de las entidades financieras. Estarían, sin embargo, disponibles de manera inmediata sólo unos 250 mil millones. El resto sería a través de consultas con el Congreso y también “a discreción” del presidente entrante. ¡Vaya debut; vaya bienvenida!

 

Para proteger a los contribuyentes, se contempla que el Ejecutivo norteamericano introduzca una iniciativa que obligue a las empresas financieras a reintegrar a los ahorradores cualquier pérdida neta surgida por estas medidas emergentes. Pero, ¿cuál crisis? ¿Qué es eso? El término ya no funciona ni se entiende en su verdadera dimensión. Esta vez se quedó más que corto. Esta podría ser sólo la punta del iceberg de un colapso completo del orden financiero global que podría rebasar cualquier antecedente en la dolorosa historia de las treinta recesiones que se tienen documentadas desde 1854 en los Estados Unidos; una cada cinco años en promedio.

 

Cabe destacar que esta iniciativa al estilo Fobaproa, contempla que el Tesoro pueda tener participación directa en las empresas que se involucren en la compra de dichos activos tóxicos. Otra provisión limitaría los súper-bonos millonarios de los directivos y altos mandos de las empresas. Este será, por cierto, uno de los rubros que se verán más endurecidos y estarán vigilados muy de cerca por los legisladores.

 

Dentro de todo este maremagnum monetario, también se crean dos comités de supervisión: uno integrado por autoridades del Banco Central y la comisión del Mercado de Valores, y otro constituido por los legisladores que estaría recibiendo los informes del gobierno respecto a la evolución y progreso en la implantación del programa.

 

Los paliativos, allá, son la ampliación de las exenciones fiscales para muchas empresas y negocios, y la extensión de deducciones adicionales en la compra de cierto tipo de tecnologías que favorezcan un medio ambiente más limpio, paneles solares por ejemplo. Aunque ciertamente, los activos tóxicos que dispararon este desorden seguirán siendo por demás venenosos y fétidos (aunque el aire que respiren los inversionistas esté más limpio y huela mejor...). La Comisión del Mercado de Valores podría quedar habilitada también para dictar nuevas reglas en la contabilidad, particularmente en la forma de recalcular y actualizar el valor de los activos de las corporaciones.

 

Por eso, pregunto: ¿Cuál crisis?, si de lo que estamos hablando es probablemente un concepto totalmente diferente para denominar el nuevo orden financiero, o quizá hasta el siguiente mega-colapso mundial. Ya veremos en nuestra noble industria, la turística, quién se atreve ahora a pronosticar lo que viene. Por supuesto, este será tema a tratar aquí en próximas ediciones. Mientras tanto, a correrse el cinturón dos hoyitos y unas pinzas de tendedero en la nariz…

 

crobinson_c@prodigy.net.mx