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Una geografía tan grande, tenía por fuerza que limitar con muchos países, es así como China comparte frontera con Corea del Norte, Rusia, Mongolia, Vietnam, Laos, Birmania, India, Bután, Nepal, Pakistán, Afganistán, Tadzhikistán, Kirguizistán y Kazajstán, así como con los mares Amarillo, de la China oriental y de la China meridional.
China se encuentra dividida en cuatro regiones: oriental, sudoccidental, noroccidental y litoral. La primera de ellas destaca por sus llanuras, su suelo fértil y un clima húmedo que favorecen a la agricultura y hacen que tenga una mayor concentración de población. Es en esta región donde se encuentra las ciudades de Beijing y Shanghai. En la región sudoccidental las mesetas tibetanas ofrecen un relieve complejo y accidentado conocido como “el techo del mundo”, la meseta occidental se levanta a una altura que rebasa los cuatro mil metros, con sus altísimas montañas, en su zona sur se levanta imponente el Everest, que con sus 8,848 metros es el más grande del mundo.
La región del noroeste se caracteriza por la gran cantidad de mesetas que hay, como la Xinjiang en donde se encuentra el desierto de Takla makan, uno de los más inhóspitos de la Tierra. La meseta de Mongolia interior, al este de Xinjiang y a mil metros de altitud media, rodea la República Popular de Mongolia. Al tener un clima árido y un terreno plano, uno comprende la existencia de desiertos y dunas como el Gobi y el Ordos.
De norte a sur hasta la bahía de a Hangzhou, el litoral chino es bajo y arenoso, sin embargo al sur de Shanghai la costa se vuelve muy rocosa y escarpada.
Así como la oferta de paisajes en China es variada, también lo es en cuanto a los idiomas que se hablan, porque aunque la lengua oficial y mayoritaria es la china -que proviene de chinotibetano- también existen otros tres troncos lingüísticos: el altaico, el indoeuropeo y el austroasiático, cada uno con múltiples lenguas y dialectos regionales, aunque todos utilizan la misma escritura. Otro aspecto de variedad y abundancia en China es la comida, cada región tiene sus platillos, pero eso si, el plato principal es el arroz, es de este modo que, quien visita China puede estar seguro de comer algo diferente cada día, algunos platillos son picantes,
mientras que otros agridulces, y para su preparación se utilizan carnes de puerco, pollo, res, pato y pescado, aunque hay lugares en los que incluso, sirven escorpión y hasta perro. Las verduras y los fideos también juegan un papel muy importante en los guisos de la cocina china, platillos como pollo con coco, puerco con tomate y calabaza, puerco con champiñones, pollo con bambú y res con verduras, todos servidos en platos hondos a manera de sopas, son tan solo algunos de los platillos que engalanan la mesa de los chinos.
Un itinerario de 13 días por China, por citar algún ejemplo, puede llevar al viajero a conocer los lugares más emblemáticos de Beijing,, capital del país, como el impresionante Palacio Imperial, sede del poder supremo del imperio chino durante más de cinco siglos, conocido como “la Ciudad Prohibida”, la Plaza Tian An Men, una de las mayores del mundo, el Templo del Cielo, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa china, y el Palacio de Verano,
edificado a mediados del siglo XVIII, es considerado una obra maestra de la jardinería paisajística china, pues integra de manera armoniosa un paisaje natural de colinas y lagunas, con un conjunto de obras arquitectónicas de gran excelencia. Después de la estancia en Beijing, el visitante se traslada en avión a la ciudad de Xi’an, antigua capital de China para conocer los imponentes Guerreros y Corceles de Terracota ubicados en un museo en el que se conservan más de 6,000 figuras de tamaño natural; la Gran Pagoda de la Oca Silvestre y la muralla antigua de la ciudad. A cinco horas en tren desde Xi’an se encuentra Luoyang en donde vale la pena visitar la Gruta de Longmen y el Templo Shaolin. Tomando otro avión el viajero llega a la ciudad de Nanjing, antigua capital de la región sur del país del que habrá de conocerse su casco antiguo, la Puerta de Zhonghua, el camino sagrado y el Mausoleo del Dr. Sun Yatsen, Padre de la Patria, para más tarde realizar un recorrido sobre el puente del Río Yangtze. La ciudad de Suzhou, considerada por algunos como “la Venecia de Oriente”, es otro de los puntos que pueden tocarse en el recorrido; de esta ciudad se recomienda visitar la Colina del Tigre, los Jardines Clásicos (son más de 200 pero sólo cuatro fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997) y subirse a una embarcación para navegar el río Yang-Tsen-Kiang hasta llegar a Tongli.
Siguiendo con un itinerario interesante, al día siguiente se aborda el tren en Suzhou para llegar a la ciudad más internacional de China: Shanghai, donde habrá de conocerse el Templo del Buda de Jade y el Jardín de Yuyuan, enclavado en el interior del casco antiguo de la ciudad, zona que contrasta grandemente con el barrio moderno de Pudong.
En el mercado mexicano hay disponibles otros programas que incluyen la estancia en la ciudad de Hong Kong. Una moderna isla que disfruta de su propia autonomía e incluso su propia moneda. Por haber pertenecido a Gran Bretaña tiene un sabor internacional, pero conserva su esencia oriental. Aquí merece la pena caminar para recorrer sus calles y admirar sus altos edificios, pasear por el malecón, contemplar su hermosa bahía y por supuesto, darse un buen tiempo para realizar excelentes compras.
China es poseedora de una belleza natural incomparable, como la región de Wulingyuan, enclavada en el centro-este del país, en la provincia de Yunan o Hunan. Aquí destacan las montañas Wuling,. Se trata de 3,100 montículos de cima redondeada y paredes verticales cubiertos por una vegetación espesa, cada uno alcanza alturas de hasta 200 metros y se ubican en la cima de las montañas. Por su aspecto, semejan al famoso Pan de Azúcar de Río de Janeiro. En esta región también se encuentran unas impresionantes cuevas y grutas formadas de estalactitas y estalagmitas, entre todas ellas destaca la gruta de Huanglon o gruta del Dragón Amarillo, una de las mayores de China con sus once kilómetros de longitud y en cuyo interior se encuentra una cascada de 50 metros. Visitar este lugar es una experiencia única.
Sin duda alguna otra bella experiencia de viaje es visitar el conjunto de edificios antiguos de la montañas de Wudang Shan, que se encuentran en la provincia de Hubei al centro del país. Aquí hay infinidad de cimas, pero lo más interesante es el pico del Pilar Celeste de 1,612 metros de altura, en donde los Tang fundaron en el siglo VII el que llegaría a ser uno de los principales centros de taoismo chino. Se trata de un conjunto de edificios entre los que destacan el Palacio Dorado, la Sala del Dragón y los templos de Taiyi, Yanchang y Weiwu Gong. Actualmente y desde 1994, estos edificios son Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Son muchos otros los lugares hermosos de China, paisajes naturales de gran belleza como la región del Valle de Jiuzhaigou, la región de Huanglong, el Monte Huangshan o el Parque Nacional Lushan… y todo esto sin haber mencionado nada sobre la famosa Gran Muralla a la que los chinos conocen por el sencillito nombre de “Wanliubangcheng”, que con sus 7,300 kilómetros de longitud y sus 25,000 torres, es la única obra realizada por el hombre, que puede verse desde la luna.
Por: Laura Ibarra
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