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Las plantas madre son manipuladas genéticamente para reproducir sus atributos en plantas jóvenes.

En dos horas estaremos llegando al Valle de Colchagua, “El Mejor Valle Vitivinícola del Mundo 2005, calificado así por la reconocida revista Wine Enthusiast. Y no es para menos.

 

Simplemente en este valle se encuentran las mejores producciones de vino de calidad como Casa Lapostelle, Casa Silva, Bisquertt, Cono Sur, Estampa, Hacienda Araucano, Los Vascos, Montes, Mont Gras, Viu Manent y VOE( Viñedos Orgánicos Emiliana), entre otras.

 

Conocer la historia del vino chileno es conocer parte de la esencia de este país, pero vivirla en el presente es una experiencia fascinante.

 

Al llegar a Colchagua somos recibidos por Isabel Rojas, guía turística de la Ruta del Vino de esta región, quien nos explica la historia de este prolífico valle, mientras nos acercamos a una de las casas más prestigiadas de esta zona: Viña Montes, productora de vinos de calidad reserva, premium y ultrapremium.

 

Su abundante cabellera rubia se alborota con el viento pero esto no la detiene para narrarnos la historia: “Fue en 1560 cuando se plantaron los primeros viñedos en Colchagua. Durante este tiempo, y por muchos años, se producía únicamente vino de mesa con un bajo grado de alcohol. La gente estaba acostumbrada a tomarlo pero era una bebida muy sencilla. En 1865, empresarios chilenos viajaron a Europa en busca de variedades más finas de vino y así comenzaron las plantaciones de Cabernet, Merlot, Chardonnay, principalmente cerca de la ciudad de Santiago, y en Colchagua en la viña Viu Manent y Casa Silva.

 

 

Viña Montes produce vino de calidad reserva, premium y ultrapremium.

Continuó: “La planta vinífera produce vinos de buena calidad hasta que cumple 100 años. Después de este periodo, la calidad es deficiente. Lo que actualmente se hace es conservar estas plantas madre para seguir obteniendo genéticamente la misma calidad, pero con plantas jóvenes.

 

Isabel prosigue: “Hace 20 años, cuando Miguel Torrres, reconocido enólogo español llegó a a residir a Chile convenció a otros productores de vino de la necesidad de incorporar nueva tecnología para mejorar la calidad de los vinos, porque teníamos todas las condiciones de clima, pero nos faltaba el conocimiento en el manejo de las plantas y la tecnología en las bodegas. Hoy, ya se cuenta con acero inoxidable en las bodegas, con prensas neumáticas y se aplican técnicas de manipulación genética logrando una óptima calidad de las plantas.

Y ejemplifica con Viña Montes: “Para lograr una calidad reserva, que es la más baja de esta viña, se generan únicamente 10 mil kilos por hectárea cuando anteriormente las plantas producían hasta 30 mil. Esto permite contar con un fruto que concentra los sabores y el azúcar necesarios para su producción. En el caso de un vino calidad ultrapremium, como es el Montes Alpha, se producen sólo 4 mil kilos por hectárea logrando una uva de excelente calidad.

 

 

Las bodegas poseen condiciones especiales para el almacenamiento de los vinos.

Es de resaltar que Viña Montes produce anualmente 550 mil cajas que se distribuyen en 74 países en los cinco continentes y orgullosamente está presente en 22 restaurantes de Bordeux-Francia, la cuna del vino.

 

La Ruta del Vino del Valle de Colchagua es el primer circuito turístico del vino creado en Chile en 1996. En la actualidad, esta agrupación opera más de 14 rutas a las más presitigiadas viñas que se combinan con otros productos turísticos como cabalgatas, el Museo de Colchagua, restaurantes, así como visitas especializadas para expertos en esta bebida a las a viñas premium.

 

Entre sinuosas carreteras, magníficas vistas y la compañía de expertos en el tema, conocimos tres de las más importantes viñas del país. Iniciamos con Viña Montes, donde conocimos en detalle el proceso de elaboración y degustamos sus más exclusivos vinos. Continuamos el recorrido por VOE (Viñedos Orgánicos Emiliana), empresa que produce vinos en forma orgánica y donde los procesos están orientados a la preservación del ambiente, y finalmente la Viña Santa Cruz, donde se conjuga la actividad turística a través de visitas a recreaciones de comunidades mapuches con un interesanate recorrido a las plantas de producción y a los viñedos. En todos estos lugares se cultivan principalmente variedades tintas finas como cabernet sauvignon, carmenére, merlot, syrah, malbec y pinot noir.

 

Cabe mencionar que Carmenére es la variedad emblemática de Chile ya que más del 60% del total mundial se encuentra plantado en Colchagua, por ser este valle el que posee las mejores condiciones climáticas y de suelo para su producción.

 

Visiblemente contentos por nuestra visita a estos paraísos vitivinícolas y todavía percibiendo el sabor y el aroma de alguno de sus vinos, llegamos a Santa Cruz, pueblo que se asemeja a nuestro Pátzcuaro por su olor a leña quemada, sus comercios antiguos y sus tiendas de artesanía.

 

 

Este pequeño rincón de tradiciones y aire de campo alberga un establecimiento propiedad de un hombre que ha demostrado amar a su país y a su tierra como pocos: Carlos Cardoen quien, además de edificar el Hotel Santa Cruz, es dueño del Museo Colchagua que cuenta con la colección privada más importante del país con objetos que van desde la prehistoria, hasta colecciones de carruajes, maquinarias agrícolas y ferrocarriles. Vale la pena conocerlo para vivir de cerca los pasajes más importantes que han construido la historia de Chile.

 

Un aspecto original de este museo es que parte de sus instalaciones se encuentran dentro del Hotel Santa Cruz, cuyo edificio de estilo colonial alberga 85 confortables habitaciones equipadas con la mejor infraestructura para satisfacer la demanda del turismo internacional.

El hotel se destaca también por su exquisita gastronomía chilena basada en platos típicos de la región como el asado en quincho, las empanadas de pino, los porotos graneados, la cazuela, el famoso curanto y sus deliciosos pescados: la corvina y el congrio, delicias que se acompañan con las tradicionales sopaipillas.

 

Al morir la tarde, el sol se esconde tras las montañas. Desde la habitación puedo observar las aves que emigran a sus nidos, las siluetas de los árboles anuncian la noche. El horizonte de fuego se adueña del Valle de Colchagua y en mi memoria se quedan impregnadas las imágenes de una región maravillosa y el sabor inigualable de sus formidables vinos.

 

Por Paty Bermejo

 

El Hotel Santa Cruz cuenta con instalaciones de primer nivel y ofrece una excelente gastronomía.