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Aunque no de manera automática, sino a raíz de una visión y un serio compromiso, la ocasión brinda una gran oportunidad.
Después de los fatales sucesos del 11 de septiembre del 2001, el año de mayor crisis para la industria turística de México y del mundo,
Ixtapa-Zihuatanejo comprobó que es capaz de superar este tipo de reto. Bajo el liderazgo de un turistero… Lee Kraft, la afluencia turística de Ixtapa-Zihuatanejo aumentó de manera constante y significativa durante los años 2002 y 2003, mientras que todos los demás destinos turísticos del país, sin excepción, reportaron importantes bajas en la ocupación hotelera.
Durante los últimos años, sin embargo, la situación de este binómico del Pacífico, ha empeorado, no sólo en lo que se refiere a la cantidad de visitantes, sino especialmente en la capacidad económica de los turistas que llegan.
Ixtapa-Zihuatanejo está a punto de convertirse en un destino carretero, “baratero” y desprovisto de visitantes nacionales y extranjeros de alto poder económico. Ahora más que nunca requiere analizar su situación, desarrollar una visión a medio y largo plazo y trabajar con determinación en la realización de las metas que se propone.
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