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Editorial

CNT: Al Buen Entendedor ¿Pocas Palabras?

Hace poco asistimos a la toma de protesta de la nueva mesa directiva de la Confederación Nacional Turística, donde Miguel Torruco Marqués y el resto de su equipo iniciaron sus actividades al frente de la CNT.

 

Sabemos que Torruco y los demás miembros de su mesa directiva, la mayoría conocedores profundos de la actividad turística, tienen las mejores intenciones de ayudar al desarrollo turístico de México. Sin embargo, en esa ceremonia de toma de protesta hubo algo que no solamente a nosotros, sino a algunos otros de los invitados con que hablamos, nos dejó algo perplejos: la ceremonia-comida de cambio de mesa directiva parecía uno de esos eventos políticos de la vieja guardia que se organizaban tan frecuentemente en el México de los años setentas. Permítannos explicar:

 

 

1. El evento tuvo varios discursos, que más que por su contenido se distinguieron por su tamaño: muy largos todos (incluyendo el del Secretario de Turismo, Elizondo, quien normalmente habla poco y sustancioso, pero que en esta ocasión pareció ser contagiado por la línea que se siguió en los otros discursos del presidente saliente y entrante de la CNT.

 

2. La comida se inició hasta después de la última de las muchas palabras que se pronunciaron esa tarde (sin importar que la gente ya estaba hambrienta y sin considerar que varios de los presentes tenían que regresar a sus trabajos debido a que sus vidas no giran alrededor de lo que hace la CNT.)

 

3. En el discurso hubo varias alabanzas a miembros de la vieja guardia política, incluyendo a Miguel Alemán padre e hijo, lo cual resulta raro y chistoso en estos tiempos en que la mayoría de los discursos van al grano y donde el culto a la personalidad se busca evitar, ya que no es muy business-like.

 

4. Al final de la comida se regaló un libro, bastante grueso, que contiene las propuestas de la CNT que fueron entregadas al Presidente de México y al Secretario de Turismo. Ese libro nos recordó a los muchos que se publicaron en los años setentas en que parecía que las propuestas tenían más valor si eran presentadas en muchas páginas con muchos subtítulos y capítulos.

 

5. En la comida-ceremonia hubo muchas personas presentes, pero ni eran todos los que estaban ni estaban todos los que son. Por ejemplo, algunas de las personas con que hablamos no trabajan en empresas turísticas, sino eran abogados, amigos personales y estudiantes de turismo.

 

 

En fin, ojalá y la CNT, donde hay tantas personas conocedoras de nuesta industria turística, deje el viejo estilo de hacer las cosas (un estilo que pensamos ya había sido enterrado) y oriente más sus esfuerzos a hacer las cosas como hombres de negocios, y no como políticos.

Sabemos que las comparaciones son odiosas, pero durante el evento no podíamos dejar de pensar que unos cuantos días antes TURISTAMPA estuvo presente, como único medio especializado invitado de México, en la presentación de las propuestas legislativas que la industria turística de los Estados Unidos entregó a al gobierno norteamericano. En esa ocasión el ejecutivo en jefe de la Travel Industry Association of America, Jay Rassulo (quien además es presidente de la mesa directiva de Disney Parks and Resorts... no cualquier chamba) dio un discurso que duró 3 minutos y se entregó una propuesta muy sustanciosa pero resumida en dos páginas.

 

Ese tipo de propuesta sí se va a leer completa y sí va a tener un impacto profundo, no así las propuestas enciclopédicas de la CNT que por supuesto el Presidente de México no va a leer (está muy ocupado en cosas más serias como para leer un libro de propuestas de una organización turística) el Secretario de Turismo tampoco va a leer (también está muy ocupado en cosas más importantes) y los funcionarios de tercera que reciban la comisión de leerlo simplemente lo van a hojear...

 

Ojalá pues, que todas las buenas intenciones de la CNT sean presentadas no a la usanza política del México de los años setentas, sino de una manera más profesional de acuerdo al mundo en que vivimos, en que realmente los buenos entendedores no necesitamos de muchas palabras.