El Precio de la Intransigencia
Según los resultados de una encuesta realizada por Consulta Mitofsky, el conflicto postelectoral le ha ocasionado a López Obrador un importante daño en su imagen, al punto de que la opinión que la gente tiene de él es la peor desde febrero de 2001.
Por otra parte, Felipe Calderón ha mantenido su imagen, con ligera tendencia a mejorar, en los dos tumultuosos meses que siguieron a las elecciones.
En la misma encuesta se muestra que las acciones de resistencia civil tomadas por el PRD después del 2 de julio resultaron en un aumento importante del rechazo a ese partido, llegando incluso a los mismos niveles del PRI, cuya aceptación está en un paupérrimo 13 por ciento.
Por otra parte, la encuesta señala que a dos meses de las elecciones 7 de cada 100 ciudadanos consideran que su decisión de voto fue incorrecta. Sería interesante sabe qué cantidad de ese 7 por ciento votó por el PRD y no lo haría nuevamente después del secuestro del corazón del D.F.
Es algo indiscutible que tanto el PRI, así como el PRD, han sido víctimas de su propia intransigencia y a nadie pueden culpar de su baja de popularidad más que a ellos mismos. En el PRD, la intransigencia terca y dañosa de López Obrador está afectando gravemente a su partido y sabemos que algunos de los miembros más sensatos de ese partido están entre la espada y la pared: no les gusta la reacción de López Obrador, pero no pueden hablar abiertamente de eso porque sería como traicionar al caudillo de su partido.
En el PRI la intransigencia se disfrazó de Elba Esther y de Madrazo principalmente, pero no fue exclusiva de éstos.
El precio de la intransigencia les está costando caro a ambos partidos, pero cabe resaltar que ha sido una intransigencia terca porque lo que se ha afectado realmente no son los principios, sino los intereses de personas y por eso es una intransigencia egoísta y personal, no patriótica y altruista.
Con su intransigencia, ambos partidos han demostrado nuevamente que en la política, lo único más importante que los intereses nacionales son los intereses partidistas, y lo único más importante que los intereses partidistas, son los intereses personales.
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