La Asociación de Hoteles de la Ciudad de México, ¿Otro “Club de Toby”?
Desde el año 2006, cuando se llevó a cabo el bloqueo de Reforma que tanto afectó a la hotelería de la ciudad de México y el prestigio ya de por sí dañado de nuestra ciudad capital ante los visitantes extranjeros y nacionales, la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México comenzó a perder prestigio y poder.
En el mundo de las asociaciones podemos decir que el poder y el prestigio forman un círculo virtuoso que permite que una asociación mantenga su razón de ser: Cuando una asociación tiene poder, eso va a aumentar su prestigio, y cuando una asociación tiene prestigio, eso va a aumentar su poder. Sin uno ni otro, una asociación comienza a vivir de tiempo prestado, de aire ajeno.
El problema de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México es que el poder y el prestigio no únicamente se están perdiendo ante los ojos de afuera, sino también a su interior. Y cuando una asociación pierde el tercer elemento vital (unidad) la única opción legítima es renovarse... o morir (si no como asociación, sí como grupo de influencia y poder.)
En el interior de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México hay una marcada desunión, y el error grave que se está cometiendo es el mismo que se cometió en la AMAV o en el CNET hace años: pequeños grupos se están apoderando de la asociación y están mostrando que los intereses propios son más importantes que los comunes.
Cuando en una asociación los intereses de la mesa directiva son más importantes que los de sus asociados, entonces ya no tenemos una asociación representativa sino un club privado: Otro “club de Toby” como algunas hoteleros de prestigio ya llaman desdeñosamente a esta asociación.
Recordemos que en la AMAV de hace unos años se llegó incluso al grado de que tuvieron un presidente que ni siquiera era agente de viajes... en la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México se está llegando al punto de que los hoteleros realmente importantes, de los hoteles de la ciudad realmente importantes, cada vez están más molestos de lo que pasa al interior de la asociación y esa desilución y/o malestar está haciendo que su participación en la asociación cada vez sea menos entusiasta.
Por otro lado, para tener una apariencia de poder y prestigio, parece que la asociación está reclutando a todo tipo de hoteles, sin importar si son de una o dos o tres estrellas... con tal de que los grupos que ya se adueñaron de la asociación no suelten las riendas de ella, sin importar que el rumbo que están tomando no sea el correcto.
Veremos qué pasa en el futuro próximo al interior y al exterior de una asociación que, como tristemente ha ocurrido con tantas otras asociaciones turísticas del país y de la ciudad, cada vez parece más un clubcito privado que una asociación representativa de una actividad tan digna e importante como la hotelería.
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