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Hicimos el viaje para experimentar en persona lo que ya empieza a conocerse como “el fenómeno turístico del siglo 21”. Hace apenas 25 años, Dubai era una aldea de pescadores y un poblado de camelleros beduinos. Hoy forma parte de los Emiratos Árabes Unidos y es uno de los destinos más lujosos y sofisticados a los que puede acceder el turismo internacional, pues ofrece una infraestructura de servicios de primera calidad y muy completa, incluyendo excelentes carreteras, un aeropuerto amplio y moderno, museos, playas, los más lujosos centros comerciales, muchas actividades al aire libre, toda una gama de deportes, gastronomía internacional, parques de diversiones y algunos de los hoteles más atractivos del Medio Oriente, en especial el Burj Al Arab, que es el único de 7 estrellas en todo el mundo.

 

Caminando por ahí al caer la noche, nos dimos cuenta de algo muy agradable: Dubai es un lugar limpio y seguro como pocos en el mundo, lo que contribuye a convertirlo en una importante meca del turismo y de la inversión.

 

A la hora de cenar, los grandes hoteles y los centros comerciales ofrecen buenos restaurantes con especialidades de todos los rincones del mundo, pero nosotros no pudimos resistirnos a la enorme tentación de la cocina árabe y nos regalamos un verdadero banquete de hojas de parra y calabazas rellenas de arroz con cordero, garbanzo molida, jocoque seco, kepe y otras delicias por el estilo, sin olvidar los excelentes pastelillos hojaldrados con miel y pistaches.

 

DEPORTES PARA VER Y PRACTICAR

 

Por la mañana, nada mejor para despertar y atenuar los efectos del cambio de horario que una taza de café árabe, bien cargado y de excelente aroma. Como uno de nuestros pretextos para hacer este viaje era el tema del golf, dedicamos unas cuantas horas a conocer algunos de sus campos, entre los que destacan Emirates Golf Club, Dubai Creek Golf and Yacht Club, Desert Course at Arabian Ranches, Al Badia Golf Club y Emirates Hills, que fueron diseñados por los más famosos arquitectos de golf del mundo y se proponen como hermosos y refrescantes oasis en el desierto.

 

Para no salirnos del tema deportivo, analizamos las opciones del tenis, los deportes acuáticos (en especial el buceo y la pesca, que aquí son excelentes), el rugby y hasta el soccer, pero terminamos eligiendo una visita al hipódromo Nad Al Sheba, pues sabemos de la importancia que tiene el caballo en la historia y en la cultura de los pueblos árabes, además de que nos tocó ver una carrera de camellos, algo totalmente nuevo para nosotros. Por cierto, aquí se realiza, cada año, la carrera de caballos con los premios en dinero más grandes del mundo (Dubai World Cup). Por la noche, un poco de música y una copa en el hotel (sólo en los hoteles se permite servir alcohol).

 

CONTRASTES EN EL DESIERTO

 

 

A la mañana siguiente, muy temprano, abordamos un vehículo todo terreno e hicimos un tour por el desierto, que es muy distinto a los desiertos de México, y la pasamos de maravilla deslizándonos por las dunas en tablas como de surf, pero más cortas, además de conducir por la arena y montar un camello para sentirnos como una especie de Lawrence de Arabia fake, muy divertido.

 

Después, la obligada caminata por la parte antigua de la ciudad, llamada Bur Dubai, la que establece el contraste con los nuevos hoteles y centros comerciales, pues ahí encontramos arquitectura árabe tradicional, las famosas “torres de aire” (sistema antiguo de ventilación), el viejo puerto pesquero y una red de callejuelas estrechas y fascinantes que nos llevan siempre a un museo, un cafecito o un mercado de productos típicos.

 

Por la noche, una cena gourmet fue el pretexto perfecto para conocer el hotel Burj Al Arab (La Torre de los Árabes), con su audaz ubicación mar adentro y su hermosa arquitectura que semeja la vela de un barco.

 

El último día lo dedicamos al más peligroso de los deportes extremos: las compras, pues encontramos un centro comercial llamado Mall of the Emirates que nos metió de lleno en la adrenalina del tarjetazo debido a los buenos precios en productos como la joyería en oro, los relojes, los perfumes, las cámaras fotográficas, las prendas de seda y varias cosas más, todo complementado con buenos restaurantes y servicios, incluyendo una pista para esquiar en nieve artificial.

 

Al final, Dubai nos dejó un excelente sabor de boca y muy buenos recuerdos debidos, quizá, a sus contrastes de todo tipo, pues parece transitar, sin perder la armonía, entre un antiguo pueblo de Las Mil y Una Noches y una ciudad futurista que se levanta sobre hermosas islas artificiales; entre la milenaria tradición de la caza con halcones y los más modernos campos de golf; entre las delicias de la cocina árabe tradicional y los sabores de la nouvelle cuisine; entre la candente aridez del desierto y la próxima inauguración de un hotel submarino, 20 metros bajo la superficie del mar.

 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

 

* En los souqs (mercados) se palpa la cultura y la forma tradicional de vida de los árabes. Ahí se puede comprar desde una bolsa de mano hasta un collar de oro y un camello. En los malls encontramos las mejores firmas de ropa americanas, europeas y asiáticas, así como joyería de oro, relojes, perlas, cámaras y un largo etcétera, además de cines, restaurantes y otros servicios.

 

* Es toda una experiencia visitar los mercados de especias, de pescados, de frutas y vegetales. Karama Souq, en Bur Dubai, es famoso por sus artículos de piel a buen precio, así como sus prendas de vestir imitación de firmas famosas. En cambio, el Bur Dubai Souq se distingue por excelentes textiles de la India y el Lejano Oriente. Los productos más vendidos son: café árabe, alfombras persas, joyas de oro y veleros de madera y plata para decoración. También es muy recomendable el duty free del aeropuerto.

 

* En el aspecto cultural, el Museo de Dubai nos permite aprender sobre la historia y las costumbres en los Emiratos. Además, hay tours a las mezquitas, al viejo puerto de pescadores y a la antigua casa del Sheik Saeed Al Maktoum, con toda su magnificencia de casa real y una deliciosa colección de fotos del antiguo Dubai.

 

* La moneda oficial es el Dirham (3.67 dirhams por un dólar estadounidense).

* Las principales cadenas internacionales de hoteles, así como los establecimientos de comida rápida occidental, están presentes en Dubai.

 

* La mejor época para visitar Dubai es de octubre a mayo.

 

* Ramadán. Es un periodo sagrado para los musulmanes y dura unos 11 días en fecha variable cada año (en 2007 comienza el 13 de septiembre y en 2008 comienza el 2 de septiembre). Durante esos días se pide a los turistas que se abstengan de comer, fumar o beber en lugares públicos. La mayoría de los restaurantes cierran durante el día, pero en la noche hay grandes banquetes y ambiente de fiesta.

 

* Se recomienda pedir permiso antes de tomar fotografías. No se permite fotografiar a mujeres musulmanas, ni tampoco edificios de gobierno, aeropuertos y telecomunicaciones.

 

* Ropa. Ligera en verano. Un suéter o chamarra ligera para las noches de invierno. El código de vestir es casual. Los bikinis, trajes de baño, shorts y blusas escotadas sólo se usan en los resorts de playa.

 

* Los mexicanos necesitamos una visa de turista para visitar Dubai hasta por 30 días. Las visas son tramitadas por las agencias de viajes, las grandes cadenas de hoteles y las líneas aéreas (no todas, hay que preguntar primero). El costo de la visa es de 100 dirhams.

 

* Más información en www.dubaitourism.ae

Por Vicente Ochoa Leyzaola