Por: Eduardo Chávez Guerrero
* Lo mismo: declaraciones triunfalistas, repartición de puestos públicos y legisladores ignorantes.
* Un rayo de luz en el DF
* Ya no hablemos mal de la ciudad
Quisiera que ocurrieran sucesos positivos en la industria turística del país que nos permitieran hacer un análisis interesante para comentarlo con mis amigos y lectores y con quienes no he tenido frecuente comunicación últimamente debido a proyectos que nos han reducido el tiempo para ejercer la disfrutable manifestación, para mí, de expresarme a través de la escritura. Por esta ausencia me disculpo ampliamente. Sin embargo, el panorama actual difícilmente se presta para este ejercicio, pues mucho sigue igual en México: declaraciones triunfalistas, entrega de puestos públicos a cuates como recompensa por méritos en campaña o como conveniente y efectiva mordaza para acallar la combatividad de los detractores, así como legisladores ignorantes del turismo. ¡Que falta de originalidad!
Para que justificar estas incoherencias ante mis lectores, permítanme desmenuzar una por una las aseveraciones que hago arriba:
Considero que son declaraciones triunfalistas e inexactas la difusión oficial de que hay generación récord de visitantes y de ingresos al país. Para no ser motivo de mofa estas declaraciones, deben apoyarse con índices y factores condicionantes a las cifras declaradas, como pueden ser la capacidad de alojamiento, asientos de avión, número de convenciones, etc. o sea más simplemente expuesto, el porcentaje de ocupación de las plazas o del país. El manejo del índice de ocupación, les da escalofrío a los “declaradores oficiales”, pues los desmiente contundentemente, ya que por décadas los porcentajes anualizados no son para llenar de orgullo (o de tranquilidad) a nadie, sobre todo si se dimensionan con las inversiones, principalmente hoteleras. Suponemos que ni siquiera las inversiones en infraestructura se están amortizando dentro de los plazos originalmente planeados. Sino que le pregunten a Fonatur cuyo director recientemente alertó sobre la debilidad financiera de esta organización.
Es cierto que está ingresando más divisas al país, pero estas se están repartiendo en mayor cantidad de establecimientos y servicios: hoteles, restaurantes, vuelos, etc. Nadie está ganando dinero a manos llenas como las declaraciones pretenden aparecer. Es cierto que hay más turistas visitando el país, pero estos volúmenes se diluyen en la creciente oferta de destinos y de establecimientos de alojamiento, o sea en promedio, el porcentaje de ocupación no sube significativamente en ningún destino.
La práctica desvergonzada de la repartición de puestos públicos sigue tan vigente como en las épocas de la “dictadura perfecta”. No es nuestra intención atacar a personas, es simplemente un justificado reclamo a esta deshonesta acción. Pocas veces ha sido más evidente el uso de esta práctica en nuestro sector.
Por lo que se refiere a la mención de que los legisladores son ignorantes del turismo, no es aseveración de nuestra cosecha. El presidente mismo de la Comisión de turismo de la Cámara así lo declaró hace un par de meses y más recientemente, cuando fué cuestionado sobre un viaje a las Vegas ofrecido a los diputados por un bufete de abogados californiano para que vieran de primera mano las “bondades de los casinos”, el ingenuo solón contestó que él no había ido pero no descartó que alguno de sus colegas haya aprovechado la suculenta oferta.
Sin embargo parece que hay un cambio digno de mencionar y que lanza un mensaje muy positivo proveniente de la nueva administración pública del turismo en la capital del país. La nueva Secretaria ha firmado un acuerdo con tres aerolíneas mexicanas para que se divulgue al Distrito Federal como un sitio turístico, enfatizando sus bellezas y atractivos turísticos en toda la promoción de las aerolíneas. Este es un giro completo a lo que la anterior administración hizo (o no hizo). Indiscutiblemente la titular tiene poder de convocatoria y sensibilidad al haber reunido a estas tres empresas convenciéndolas de algo que se antoja imposible: hablar bien del Distrito Federal. Ningún capitalino, chilango o como sea su patronímico, habla bien de la ciudad. Es más, solo habla horrores de ella ante propios y extraños. Es la verdad. Sin embargo, esta es la verdad de quien vive en ella, no de quien la visita como turista.
Es hora que dejemos de difamar a la ciudad. Es cierto que tenemos graves problemas que tienen atemorizada a la población, pero si comenzamos a pensar positivamente de ella y a expresarlo, es posible que la hagamos más hospitalaria y más divertida. Repito, la acción de la SecturDF es encomiable por todos los conceptos: la promoción turística se revive después de la época oscura de la anterior secretaria y de su obediente grupo que servilmente aceptó la línea y no la enfrentó. Se fueron por el camino lo que les conservaba la chamba. Ojalá la nueva titular, en el espíritu de renovación que le exige formar equipo nuevo, la haga deshacerse de “expertos” aunque hayan sido ratificados, que solo tienen como credencial la destructora y burocrática labor que hicieron en el sexenio capitalino pasado.
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