Por: Gustavo Armenta
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La naturaleza, del éxito al fracaso
Cuando ya le quedaban pocos días como secretario de Turismo del sexenio foxista, le pregunté a Rodolfo Elizondo cuál era el principal tema que, en su criterio, encabezaría la lista de pendientes del sector turístico en el gobierno del presidente Felipe Calderón.
Antes de que respondiera, pensé que hablaría de inversiones, infraestructura, diversificación de mercados, apoyo gubernamental o mayor presupuesto, pero, para mi sorpresa, contestó que lo más relevante sería el ordenamiento del desarrollo turístico en impacto ambiental.
“El país no puede seguir creciendo de manera desordenada en el turismo. Lo que hoy puede ser un éxito, mañana puede ser un fracaso”, advirtió.
Estas palabras de Elizondo, quien fue ratificado en el cargo, ponen de relieve la enorme importancia que el cuidado del medio ambiente tiene en el desarrollo turístico. Pero, no se refería exclusivamente a los proyectos enfocados al ecoturismo, sino al crecimiento turístico en general. De hecho, los desarrollos ecoturísticos impactan menos a la naturaleza que los grandes proyectos como marinas, hoteles, campo de golf y desarrollo inmobiliarios. Éstos resultan más depredadores.
Hay que tomar en cuenta las palabras del secretario, ya que el ecoturismo es uno de los segmentos que mayor incremento ha tenido en los últimos años en México y el mundo, aunque en nuestro país su crecimiento es aún incipiente.
Todavía a principios del gobierno de Vicente Fox, los empresarios dedicados a actividades ecoturísticas se quejaban de que no era un renglón al que las autoridades le prestaran atención, relegándolo en los presupuestos de promoción.
Pero, Leticia Navarro, la primera secretaria de Turismo foxista, decidió impulsarlo, haciendo caso de los informes de la Organización Mundial del Turismo, que ya hablaban de su acelerado crecimiento en varias regiones del orbe.
El ejemplo más clásico es Costa Rica. En 2005 recibió a un millón 659 mil turistas, que gastaron mil 551 millones de dólares, la mayoría de los cuales acudieron por motivos de naturaleza.
Otro caso es Panamá, que apenas después del año 2000 comenzó a competir en este segmento y en 2005 recibió ya 971 millones de dólares por turismo.
Impulso en México
Por esto, el sexenio pasado el gobierno federal mexicano invirtió 164 millones de pesos en diferentes proyectos y programas enfocados al turismo alternativo y ecoturismo, incluyendo una campaña publicitaria por parte del Consejo de Promoción Turística de México.
El resultado ha sido un incremento de ecoturistas en la república mexicana. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, entre 2002 y 2005 casi veinte millones de visitantes estuvieron en alguna de las 69 Áreas Naturales Protegidas con vocación turística que hay en el país, gastando alrededor de cinco mil millones de pesos.
Además, de las 120 empresas ecoturísticas que Sectur tenía identificadas en 1998, el número creció a mil 239 que hay en la actualidad, de las cuales 70% se conforman por poblaciones rurales e indígenas que ofrecen servicios de hospedaje, alimentación y actividades ecoturísticas, de turismo rural y de aventura.
Un paso importante fue la integración, en febrero del año pasado, del Plan Rector de Desarrollo del Ecoturismo, Turismo Rural y Actividades Relacionadas con el Turismo de Naturaleza, por parte del Grupo Interinstitucional para el Desarrollo del Ecoturismo en México, integrado por varias secretarias de estado y organismos paraestatales. Asimismo, acordaron aplicar la Norma Oficial Mexicana de Ecoturismo Sustentable.
Nuestra naturaleza es uno de los grandes atractivos para los turistas, pero el turismo puede acabar por destruirla si no se le cuida. Hay que sacarle provecho, pero retribuyéndole también lo mucho que nos da.
En los últimos días, las modificaciones a la Ley General de Vida Silvestre ha puesto este tema en la agenda nacional como pocas veces se ha visto. Las opiniones se están polarizando y es un asunto que habrá que ver con mucho cuidado.
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