Por: Gustavo Armenta
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El futuro del turismo está en Nayarit
En 1986, México tenía apenas quince años organizándose para pelear por los mercados de turistas internacionales. Cancún acababa de cumplir doce años de haber sido construido, Ixtapa un poco menos, Los Cabos era como una isla alejada del resto del país y Huatulco no existía como centro turístico.
En 1970, Puerto Vallarta había comenzado a desarrollarse al ser sede del encuentro de los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Richard Nixon. Mazatlán, Manzanillo, Veracruz y algunas ciudades coloniales, como Guadalajara, sí tenían ya tradición como destinos turísticos, aunque la estrella era Acapulco, el único gran centro turístico internacional con que contaba el país.
En ese tiempo, Nayarit era un estado dedicado a la pesca y la agricultura.
Hoy, gracias al éxito de Cancún y a que éste propició el nacimiento de la Riviera Maya, más Cozumel e Isla Mujeres, Quintana Roo es el principal estado turístico que tenemos. Le sigue Guerrero, con un consolidado Ixtapa-Zihuatanejo, un devaluado Acapulco y un olvidado Taxco, lo que alguna vez se conoció como “El triángulo del sol”. Después, Baja California Sur, con Cabo San Lucas, San José del Cabo y Loreto, concentra el turismo de mayor lujo en el país.
Claro que también hay muchos otros destinos importantes, pero no llegan a hacer entidades turísticas a sus estados.
La riviera nayarita
Actualmente, nadie considera a Nayarit un estado turístico. Y no lo es. Vecino del jalisciense Puerto Vallarta, creció a la sombra de éste. A principios del sexenio pasado, Nuevo Vallarta y Puerto Vallarta intentaron unir esfuerzos y promocionarse como un solo destino bajo el simple nombre de “Vallarta”, algo así como un Ixtapa-Zihuatanejo, pero no funcionó, hubo más diferencias que coincidencias y el experimento fracasó. En 2004, el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, trató de impulsar de nuevo esta alianza, con el apoyo del entonces gobernador nayarita, Antonio Echevarría, pero se toparon con el rechazo del gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, hoy secretario de Gobernación.
Entonces decidieron caminar solos, con sus propios recursos, y crearon la marca “Vallarta Nayarit”, que engloba a nueve destinos del municipio de Bahía de Banderas:
Nuevo Vallarta, Flamingos, Bucerías, La Cruz de Huanacaxtle, Punta de Mita, Sayulita, Litibú, San Francisco y Lo de Marcos, seis de los cuales se ubican en la Bahía de Banderas.
Así, de manera casi silenciosa, sin mucha publicidad de por medio, en la costa nayarita se han ido multiplicando los destinos turísticos, al grado que hoy se encamina a convertir al estado, en el mediano plazo, en una entidad con identidad turística.
Según anunció recientemente Elizondo, en los próximos 18 años la costa nayarita recibirá inversiones privadas por más de tres mil millones de dólares para desarrollos turísticos, en tanto que los gobiernos federal, estatal y municipal aplicarán recursos por cinco mil millones de pesos para la creación y mantenimiento de infraestructura que garantice el desarrollo turístico de la región.
Este dinero se repartirá no solamente en las costas del municipio de Bahía de Banderas, sino que también abarcará las playas de los ayuntamientos de Compostela y San Blas.
De acuerdo con los planes oficiales, para el año 2025 entre los destinos del municipio Bahía de Banderas, Nayarit; Puerto Vallarta y el municipio de Cabo Corrientes, ambos en Jalisco, conjuntarán una oferta turística de 53 mil cuartos de hotel, recibirán a más de seis millones de turistas anuales y captarán cuatro mil millones de dólares al año.
Actualmente esta zona, ubicada en la costa de la Bahía de Banderas, suma 27 mil habitaciones, por lo que en tres sexenios deberá prácticamente duplicar su número de cuartos.
Además, en San Blas habrá una escala náutica que formará parte del proyecto Mar de Cortés y Punta de Mita seguirá creciendo como un destino premium, con el desarrollo Sant-Regis.
Ante todo esto, en cuanto a desarrollo turístico, Nayarit se encamina a ser el Quintana Roo del futuro.
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