|
Por: Gustavo Armenta
gvoarmenta@prodigy.net.mx
El turismo de lujo en México
La cantidad de visitantes que recibe un país y el dinero que éstos gastan en los destinos, son los dos criterios que determinan cuáles naciones son las potencias en la industria del turismo
Con base en estos factores, sólo podemos tener la certeza de que España es la segunda fuerza del mundo, ya que en ambas listas ocupa el casillero número dos. Fuera de este caso, sabemos que Francia es el que más visitantes registra, pero Estados Unidos es quien más divisas capta. En sentido inverso, los galos ocupan el tercer sitio en recepción de divisas, así como la Unión Americana tiene esa misma posición por la cantidad de turistas que recibe.
En el caso de México, la correlación es mucho más dispareja: séptimo lugar en visitantes, pero treceavo en dinero. Todo esto, según la Organización Mundial del Turismo hasta 2005.
Sin embargo, no hay mucho qué discutir en cuanto a cuál de los criterios es más importante. Evidentemente, la cantidad de dólares se impone al número de turistas.
¿Por qué Estados Unidos percibe el doble de divisas que Francia si cada año lo visitan 27 millones de turistas menos que al país europeo? La respuesta es sencilla: porque quienes viajan a la Unión Americana gastan mucho más que los que van a la nación francesa.
No se requiere de mucha ciencia para entender que es mejor negocio menos turistas que gasten mucho, a muchos turistas que gasten poco. Por esto el presidente Felipe Calderón se equivocó cuando prometió llevar a México al quinto lugar en recepción de turistas; sería mejor si se propusiera meter al país dentro del top ten de captación de dólares y euros.
Quien sí tiene claro que la meta debe ser incrementar el promedio de gasto de los visitantes, es el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, quien, a través del Consejo de Promoción Turística (CPTM), a finales de 2003 hizo una reclasificación de las categorías de los productos nacionales.
En el Plan de Mercadotecnia para 2004 del Consejo, la oferta turística mexicana se dividió en siete renglones, en uno de los cuales aparece el Turismo Premium, al cual anteriormente no se le había dado un peso específico, a pesar de que nuestro país poseía ya una propuesta importante en este segmento.
Baste citar el ejemplo de Los Cabos, en Baja California Sur, donde se encuentran varios de los mejores campos de golf de la república, los hoteles de mayor renombre, considerados también entre los mejores del mundo; excelentes Spas y el mayor desarrollo náutico del país.
Lujo y exclusividad
El Turismo Premium no es más que la posibilidad que se le brinda al viajero de alto poder adquisitivo de vivir la experiencia de vacacionar disfrutando de lujo y exclusividad, por lo cual está dispuesto a pagar sin importar el costo.
Si el gasto promedio de un extranjero en México es de 741 dólares por estancia, el turista premium se hospeda en hoteles de cientos o miles de dólares la noche, juega varias rondas de golf de hasta 250 dólares cada una, alquila sofisticadas embarcaciones para salir a pescar o llega en su propio yate que atraca en marinas mexicanas; consume altas cuentas en bares y restaurantes, pasa horas en el Spa, adquiere artesanías costosas en joyerías y galerías y elige tours para conocer los alrededores del destino.
Según ha explicado José Manuel Álvarez, gerente de Turismo Premium del CPTM, cada año llegan a nuestro país poco más de dos millones de turistas de elevada capacidad económica, que gastan en conjunto mil 951 millones de dólares. Es decir, 10% de los visitantes foráneos entran en este segmento, con un promedio conservador de gasto de 947 dólares, que representa 18% del ingreso total de divisas turísticas.
Por esta razón, el Consejo desarrolló un plan de promoción en el que invierte 1.5 millones de dólares para dar a conocer la creciente oferta de productos y servicios premium con los que cuentan los destinos mexicanos, principalmente en Estados Unidos y Canadá, de donde proviene la mayoría de nuestros visitantes.
|