Por: Gustavo Armenta
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Alejandro Rojas Díaz Durán, el nuevo secretario de Turismo del DF
Alejandro Rojas Díaz Durán es el nuevo secretario de Turismo del Distrito Federal. Y, al igual que su antecesora, Alejandra Barrales, no sabe de turismo.
Sin embargo, no es un hombre al que le falte preparación. Es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública; tiene estudios en Filosofía y diplomados en Periodismo y Relaciones Internacionales. Aunque de turismo, nada.
También cuenta con una buena experiencia política: estuvo en las juventudes del PRI y ahí formó parte de movimientos renovadores, como la Corriente Democrática, la Corriente Crítica y Democracia 2000.
Después de renunciar al PRI, pasó por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y ayudó a fundar el Partido de Centro Democrático, aquél que creara Manuel Camacho Solís, para finalmente afiliarse al PRD.
Como legislador, fue asambleísta del Distrito Federal, diputado federal y local en 1997.
En cuanto a su vida laboral, su historial sólo señala que ha sido asesor sindical y en diferentes dependencias públicas del Gobierno Federal y del Distrito Federal.
Con más de tres décadas de vida en la política, Alejandro Rojas nunca, hasta ahora, había ocupado un cargo público. Hombre paciente, creció como político al lado de Marcelo Ebrard, hoy Jefe de Gobierno del DF, cuando éste era el hombre más cercano a Manuel Camacho Solís, una de las estrellas del priísmo durante la década de los 80 y primera mitad de los 90, hasta que se distanció del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, porque su “dedazo” apuntó a Luis Donaldo Colosio y no a él.
Cosas increíbles
Como a muchos otros políticos, a Alejandro Rojas se le puede criticar su paso por varios partidos políticos, sobre todo por el Ecologista. Pero el PVEM había sido impulsado por Camacho desde la Regencia del DF y siempre llega el tiempo de pagar los favores.
No obstante, a Rojas hay que reconocerle que es un político que ha sabido defender sus ideas, lo que lo ha llevado a hacer cosas increíbles.
Una de ellas fue cuando, a pesar de ocupar una curul por el PRI en la Cámara de Diputados, en marzo de 1995 votó en contra de la aprobación del aumento al IVA. La iniciativa venía directamente de presidente Ernesto Zedillo y eran los tiempos en que la Cámara Baja estaba al servicio del Ejecutivo.
En un hecho insólito para la época, Rojas fue el único diputado priísta que se opuso, junto con las bancadas del PAN, PRD y PT. Sus otros 295 compañeros de partido, genuflexibles, obedecieron órdenes y votaron a favor.
Entonces, su bancada lo bañó de injurias: “traidor, judas, cobarde, chaquetero”, lo llamaron y exigieron su expulsión del PRI. Pero él no se fue y los enfrentó.
“Yo no hago las cosas para caerle bien al Presidente. Las hago para responder a mis compromisos con los electores. Creo que observando este principio ayudaré a que se dignifique un cargo que durante años ha venido desprestigiándose: el de diputado”, explicó entonces.
También tuvo el valor de ser punta de lanza para atacar abiertamente a grupos contrarios al suyo dentro del PRI: “Los verdaderos enemigos del PRI no están en el PAN ni en el PRD. Los panistas no mataron a Colosio, no mataron a José Francisco Ruiz Massieu ni a Polo Uscanga. En cambio, muchos priístas están implicados en esos crímenes”, acusó en aquellos días.
Luego sería más específico: “Nuestros enemigos están dentro del PRI. Pertenecen al grupo neoliberal salinista-cordobista, al que pertenece nuestra presidenta (del partido), María de los Ángeles Moreno”. Lo valioso de estas declaraciones es que Rojas las hizo siendo diputado del PRI.
En fin, esperemos que toda esta experiencia política le sirva para aprender rápido y pronto lo veamos como un secretario de Turismo del DF dedicando más tiempo a su responsabilidad pública y no a la grilla partidista, como sucedió con su antecesora.
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