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Caja de las Sorpresas

* Don Antonio Enríquez Savignac

* El inventor de Cancún

* Honor a quien honor merece

 

 

Siempre que me reunía con Don Antonio Enríquez Savignac para compartir los alimentos llevaba una libreta. Esa libreta no era para entrevistarlo, ya que esas comidas eran meramente reuniones entre amigos para pasar un buen rato y platicar de muchas cosas, sino la llevaba porque no importaba qué tan ligera fuera la conversación siempre surgían comentarios de Don Antonio que valía la pena no confiar a la memoria, sino apuntarlos para después reflexionar sobre ellos y de esa forma aprender más sobre la industria turística.

 

Nunca he conocido a nadie que entendiera al turismo y lo amara tan apasionadamente como Antonio Enríquez Savignac. Su percepción de esta actividad era muy notoria para aquellos que tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente y hasta el final de su vida estuvo vitalmente interesado en el turismo.

 

Todavía a mediados de Octubre del año pasado, cuando nos reunimos a comer Jorge Couttolenc, Angel y Roberto Trauwitz y su servidor con Don Antonio, a todos nos sorprendió su brillantez mental a pesar de que físicamente ya no tenía la misma fuerza y dinamismo que lo caracterizaban.

 

 

Desgraciadamente el día de su fallecimiento yo estaba de viaje y por eso no puede asistir a la reunion que se realizó en casa de Don Antonio, no para velarlo, sino para recordarlo y tener un tiempo para reconocer sus logros, los cuales fueron muchos en el campo turístico. Pero al día siguiente ya de regreso en México pude reunirme a comer con Angel Trauwitz y Alejandro Morones (quien fue el subsecretario de operación turística de Enríquez Savignac) y pudimos recordar muchos de los buenos momentos que pasamos con Don Antonio cuando vivía otro buen amigo de Don Antonio, Fortino Ibarra, el fundador de TURISTAMPA y mi padre.

 

* * *

Como todo hombre importante, cuyas decisiones afectaban a muchas personas, Antonio Enríquez Savignac tenía amigos y enemigos. Sus amigos sentimos profundamente su muerte y tal vez sea por algunos de sus enemigos que su muerte pasó casi desapercibida en algunos círculos de la política y la economía mexicana.

 

Resulta paradójico que en México, cuya industria turística no sería ni la sombra de lo que es actualmente de no ser por la visión de Don Antonio para desarrollar centros turísticos integrales como Cancún y otros (y cuyo modelo ha sido imitado en muchas otras partes del mundo) el fallecimiento de Don Antonio haya sido tomado como acontecimiento poco importante.

Por otro lado, en otras partes del mundo se tomó su muerte como noticia de primera plana y no han faltado los homenajes y reconocimientos a nivel mundial.

 

La OMT, por ejemplo, de la que Don Antonio fue Secretario General por dos períodos consecutivos en los años noventa, reconoció que esa organización no tendría la importancia a nivel mundial que hoy tiene de no haber sido por Enríquez Savignac. De hecho, el actual Secretario General de la OMT, Francesco Frangialli, reconoció que Don Antonio no solamente fue su mentor personal en cuestiones turísticas, sino fue el “arquitecto” de la actual OMT.

Esa organización también reconoció el vital papel que jugó Antonio Enríquez Savignac para lograr que la iniciativa privada y el sector público trabajaran de la mano para el desarrollo del turismo, cosa que actualmente es la norma pero que hasta hace algunas décadas era algo extraño.

 

 

Don Antonio, podríamos decirlo, fue también el inventor del modelo más exitoso de lo que fue FONATUR cuando ese organismo realmente fomentaba el desarrollo turístico. En particular a él le entristecía y le decepcionaba en lo que se convirtió FONATUR en el sexenio pasado y también le entristeció ver que en ese sexenio de Fox el Consejo de Promoción Turística era una caricatura de lo que había sido en el pasado.

 

Pero Don Antonio nunca se quejaba por quejarse y cuando externaba ese tipo de comentario es porque estaba buscando la manera de ayudar a la industria turística.

 

* * *

 

Antonio Enríquez Savignac fue una persona muy brillante. Un ejemplo de esa brillantez que tengo muy presente fue cuando yo era muy joven, y en sus oficinas de la Secretaría de Turismo pude ver como en menos de una hora tuvo tres citas con un medio informativo español, otro norteamericano y otro de Quebec, en las que contestó de todo no solamente con la confianza que le daba el saber de qué estaba hablando y no solamente con la elocuencia que lo caracterizaba en su propio idioma, sino también contestó en perfecto inglés y en perfecto francés. Después de eso nos fuimos a comer con mi padre al Parador de Manolo que se encontraba en Mazaryk y allí él y mi padre estuvieron hablando de la industria turística mientras yo tuve el tino de quedarme callado y asimilar lo más que pude.

 

* * *

 

Ojalá y con el paso del tiempo a Antonio Enríquez Savignac se le reconozcasu inmensa aportación a la industria turística de México, como se le está reconociendo su aportación a la industria turística del mundo en otros continentes. Es penoso que ni siquiera el presidente de México en el período en que Don Antonio fue Secretario de Turismo lo haya mencionado en sus memorias... como si la actividad turística de México se hubiera desarrollado como por arte de magia y no por el esfuerzo y visión de hombres como Enríquez Savignac.

 

Por otro lado, (y eso es una paradoja que al final de cuentas le da el triunfo a Don Antonio), tal vez el mejor reconocimiento a la labor histórica de Enríquez Savignac en pro del turismo de México sea el hecho de que aquellos que no lo han querido reconocer públicamente lo hacen de una u otra forma todos los días cuando hablan de lo éxitoso que es Cancún y de lo importante que es el turismo para la economía de México... al no mencionar a Don Antonio pero hablar continuamente de la obra de Don Antonio se está reconociendo lo valiosa de esa labor... y al final de cuentas, eso era lo que le importaba a Antonio Enríquez Savignac: que su obra y su legado perduraran.