* * * * La forma correcta de aprovechar los espacios de playa.
* Los manglares y las costas en peligro de ser depredadas.
Una de las grandes riquezas nacionales son las zonas costeras de nuestro país. Tenemos enorme potencialidad de auténtico desarrollo en la medida de que tales recursos sean adecuadamente aprovechados.
Por desgracia la forma en que generalmente han actuado gobiernos y fraccionadores turísticos es francamente depredadora.
Debemos recordar que la naturaleza tiene en las costas un espacio de transición en el que confluyen los ecosistemas terrestres con los marítimos y atmosféricos. Así mismo es en las costas precisamente donde fuerzas descomunales de la naturaleza frecuentemente hacen sentir sus acomodos ya sea vía telúrica o mediante la interacción del mar y el viento: Nunca hay que olvidar lo anterior cuando se trata de diseñar el aprovechamiento de la costa con fines turísticos.
En los países en donde las autoridades y los empresarios fraccionadotes tienen como objetivo hacer del turismo una verdadera oportunidad de desarrollo para todos se cuida muy bien que el espacio de playa sea respetado escrupulosamente.
Por desgracia en nuestro país, sexenio tras sexenio hemos tenido que soportar autoridades turísticas ignorantes y corruptas que han impulsado y cobijado a especuladores y depredadores del espacio costero, a los cuales sólo les interesa hacer negocios inmobiliarios de compra y venta, con lo cual quieren hacer utilidades de corto plazo importándoles un soberano comino las afectaciones al entorno o a la comunidad receptora.
Bajo este esquema, que se ha aplicado en prácticamente todos los centros turísticos de playa, el gobierno y sus autoridades turísticas se encargan de expropiar a los pobladores originales de sus terrenos, condenándolos a la marginación y a la pobreza, al mismo tiempo que se apoya y protege a favoritos especuladores que se dedican a realizar transacciones con los terrenos, que en sus avidez los trafican al mejor postor sin importar el ordenamiento ecológico ni la sensatez medioambiental. ¿Resultado:? Centros turísticos de playa en donde los hoteles bloquean la vista y el libre acceso a la playa, donde la hiperconcentración de inmuebles da al traste con el contacto con la naturaleza; peligrosas ubicaciones frente al mar que tarde o temprano son víctimas de la furia de los huracanes o de los terremotos; problemas sociales generados por la pobreza de los pobladores originales despojados de sus terrenos y de sus formas de vida y sostén tradicionales; terrible ecocidio en contra de la flora y la fauna costanera (como los manglares por ejemplo); y en síntesis y a largo plazo pérdida de competitividad y sustentabilidad tanto del centro turístico como de los negocios turísticos en el asentados.
Frente a las anteriores aberraciones, los auténticos conocedores de la planificación turística hemos resaltado durante años que es menester planificar el espacio turístico respetando ésa característica de transición que define a las playas: Por eso decimos que NO DEBE CONSTRUIRSE JUNTO AL MAR, sino dejando un juicioso espacio libre que permita el diálogo de las descomunales fuerzas naturales que de continuo se manifiestan en la costa.
Es importante seguir el ejemplo de centros turísticos en donde la playa es respetada por espacio de mas de doscientos metros y sólo a partir de ésa distancia se construyen amplias banquetas que sirven de paseo marítimo, seguidas de anchas avenidas , que a su vez son seguidas de un segundo cinturón de anchas banquetas propicias para la instalación de terrazas y sólo a partir de ahí se permite la construcción de edificios hoteleros que por lógica deben ser de una altura restringida y de un diseño aerodinámico tal que les permitan minimizar los daños que podrían causar los vientos huracanados.
Cuidar los manglares y aprovecharlos como atractivos turísticos no sólo da vida a terrenos más alejados de la costa sino que permite ayudar a mantener las barreras naturales que protegen de las inundaciones y de las mareas.
Es hora de que las autoridades y empresarios entiendan, pero como de costumbre se dedican a intentar echar por tierra los esfuerzos de los ecologistas que pugnaron por una ley que proteja a los manglares y quieren seguir destrozándolos para lucrar con su exterminio ecocida.
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