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* “Guerra”, percepción y turismo.

 

En ocasión de la celebración del Tianguis turístico varios personeros de la actividad se refirieron a lo que, por desgracia, se está convirtiendo en el tema central de la gestión turística mexicana: La afectación que nuestro sector está sufriendo en razón de la supuesta lucha contra el narcotráfico.

 

La desafortunada declaración oficial de la titular del ramo de que la violencia desatada “sólo es un problema de percepción” fue severamente criticada en diversos medios de comunicación, pues es del dominio público que el país está sacudido por actos cada vez más execrables que desde luego están dañando a diversas actividades económicas.

 

Lo más lamentable es darse cuenta que el gobierno federal metió al país a una espiral que a todas luces irá empeorando, pues es claro que no existe concierto en lo que supuestamente se busca y lo que realmente se hace para conseguirlo. En este espacio se ha insistido en varias ocasiones que para realmente terminar con el narcotráfico sería imprescindible la fiscalización financiera para limitar las posibilidades de blanqueo de fondos de procedencia ilícita. También hemos insistido en que la militarización y los enfrentamientos resultan estériles, pues existiendo una enorme demanda de estupefacientes en Estados Unidos, el incentivo económico siempre traerá nuevos cuadros delincuenciales, que automáticamente irán sustituyendo a los que eventualmente mueran o sean encarcelados. Es decir, el gobierno está ante un cuento de nunca acabar: Por más que se eliminen o encarcelen narcotraficantes, siempre habrá subalternos o competidores que los remplacen. La prueba está que tres años después de iniciada la supuesta cruzada calderonista, el flujo de droga hacia Estados Unidos no se ha reducido, sino muy por el contrario ha ido en aumento, incluso incentivado por aumentos en los precios, que desde luego hacen todavía más jugoso el negocio para los delincuentes.

 

Pero además, ha sido realmente absurdo e irresponsable enviar a la muerte a miles de soldados, policías e inocentes en el marco de instituciones corroídas por la corrupción: Gran parte de las fuerzas policiacas, de los entes judiciales y de las esferas gubernamentales están infiltradas por la delincuencia organizada ¡y es precisamente a esas instituciones a las que se les encarga dirigir la lucha contra el narco!

 

Reiteramos: Mientras no exista adecuada fiscalización financiera es iluso pensar en que se pueda detener al narco. Hoy por hoy el gobierno que dice luchar contra la delincuencia organizada permite al mismo tiempo la instalación de casinos, en donde fácilmente se puede llevar a cabo el lavado de dinero. ¿De qué sirve entonces tanto muerto, tanto balazo, tanto decapitado, tanto “levantado” y tanta atrocidad que cotidianamente sufre la sociedad? Definitivamente para lo único que sirve es para dañar la imagen de México y para consecuentemente espantar a los turistas.

 

Así pues, por más angelicalmente que Gloria Guevara Manzo intente convencernos de que sólo hay un problema de percepción, la realidad es que el propio gobierno federal es el que no se ha cansado de llamar “guerra” a sus incongruentes lances retóricos y balísticos. De sobra sabemos que si los turistas escuchan la palabra “guerra” de boca del propio gobierno, obviamente evitarán venir. Es lógico: Los vocablos “guerra” y “turismo” simplemente no se llevan.

 

En nuestra anterior entrega decíamos que la nueva secretaria de turismo tiene como reto principal enfrentar a su jefe y hacerle ver que los demonios desatados por el propio gobierno son los causantes del deterioro de la imagen de México. De nueva cuenta hacemos ese llamado, pues es claro que el único responsable de la mala percepción es el propio gobierno calderonista.