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Análisis Turístico

* Las “narco-ejecuciones” y la imagen turística de México.

* El secretario de turismo no advirtió a tiempo sobre el daño a la actividad.

* ¿Por qué México “pone los muertos” y no se ataca el lavado de dinero en salas de apuesta?

 

 

El periódico “El Financiero”, al igual que toda la prensa, lleva una acuciosa cuenta sobre los muertos acumulados en lo que va del sexenio a resultas de la supuesta lucha contra la delincuencia organizada. El “Marcador” que publica todos los días ya rebasó los 4 400 cadáveres, muchos de ellos de las fuerzas de seguridad. Para darnos una idea de lo que representa tal cifra se puede comparar con los cerca de 4000 estadounidenses muertos que se contabilizan hasta ahora en el conflicto iraquí.

 

Los especialistas en combate a la delincuencia organizada saben muy bien que de nada sirve estar haciendo correr de un lado a otro a soldados y policías en supuestos esfuerzos por erradicar las actividades del crimen organizado, si no se ataca de raíz las posibilidades de lavado de dinero. Hace seis meses enviamos una carta a Los Pinos solicitando que, si se quería verdaderamente luchar contra la delincuencia, era imprescindible que por elemental congruencia se atacaran las llamadas “narco-finanzas”, lo que incluye eliminar las posibilidades de lavado de dinero en salas de apuesta. En la misiva instamos justificadamente al titular del ejecutivo federal a tomar las medidas necesarias para cerrar las salas de apuesta, ya sea modificando el reglamento respectivo o presentando la iniciativa correspondiente ante el Poder Legislativo. Este tipo de acciones tienen la ventaja de no causar muertos y si son muy efectivas para realmente constreñir las actividades del crimen.

 

Cuando mandamos la carta hace seis meses, “apenas” iban 2200 muertos. Hoy ya van el doble: ¿No se hubieran podido ahorrar miles de vidas si se hubieran ya implementado acciones contra las narcofinanzas como la que sugerimos? ¿Porqué no se hace caso a peticiones ciudadanas como estas y ni siquiera se responden, violando con ello el derecho de petición consagrado en el Art. 8º. Constitucional?

 

Lo anterior nos hace dudar de la eficacia real de los operativos militares y policiacos contra la delincuencia: Se publicitan mucho mediáticamente como para tratar de justificar al gobierno, pero la verdad los resultados reales son magros. Lo terrible es que los efectos propagandísticos han puesto la imagen de México por los suelos en materia turística, pues el continuo informar de noticieros nacionales y extranjeros acerca de balaceras, “levantados”, “ejecutados”, asesinados, descabezados, enfrentamientos sangrientos y demás lindezas simplemente no contribuyen a crear en el exterior el deseo de venir a vacacionar a nuestro país.

 

El daño a la actividad turística es enorme aunque el gobierno lo trate de minimizar: El turismo receptivo de internación por carretera ya es cosa muerta, y lo mismo está ocurriendo en el turismo transfronterizo. Las embajadas de los Estados Unidos y de Canadá han venido emitiendo cada vez más frecuentemente advertencias a sus nacionales para que no vengan a México y la percepción general de seguridad está por los suelos, con retenes asusta-viajeros por todos lados y advertencias del propio ejército a la ciudadanía de que los delincuentes ¡se están haciendo pasar por militares!

 

La pregunta que cabe es: ¿Dónde estaba el secretario de turismo cuando su jefe “diseñó” esta “estrategia” anti-crimen? Porque se supone que la labor más importante y obvia de un Secretario de Estado es advertir a su jefe y al resto del gabinete de los daños y perjuicios colaterales que una determinada acción gubernamental de esta envergadura va a acarrear. Hoy nos encontramos con que apenas ahora en la reciente instalación del Consejo Consultivo de Turismo se acaban de dar cuenta de que el turismo se ha visto terriblemente afectado por los operativos y apenas ahora se reconoce como “un reto” “volver a tener el número de turistas que llegaban anteriormente a la frontera”.

 

¿Es para aplaudir?