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Manzanillo sigue siendo la capital del pez vela de México, pero ahora hay muchas otras cosas que hacer además de la pesca. Golf, por ejemplo. La cancha de golf en Mantarraya en el Karmina Palace tiene el hoyo 18 en una isla, lo cual significa que los inexpertos van a lanzar sus bolas al mar. Eso puede ser maravilloso o humillante según tu nivel de habilidad. Es bueno saber que en Manzanillo hay muchas más cosas como incluyendo una larga lista de cafés y restaurantes de aspecto decente donde los golfistas pueden ahogar sus penas.
Tanto la ciudad como el estado completo son notablemente limpios. No hay basura que ensucie las calles ni las carreteras.
El año pasado la empresa hotelera española Barceló adquirió el Karmina Palace por cerca de 50 millones de dólares, aportando el estilo y la elegancia europeos a un hotel edificado para parecerse a un palacio maya en el que aún la más modesta de las 324 unidades es designada como suite. Tal vez para ser políticamente correctos, el hotel tiene además no una sino dos suites presidenciales. Click de Mexicana se unió hace poco a Aeromar en el manejo de vuelos directos a Manzanillo desde la Ciudad de México. Aún hay más aerolíneas que llegan en vuelo desde los Estados Unidos, aunque no a diario. Es posible que eso vaya a cambiarse. Un nuevo atracadero para barcos de crucero debe estar listo antes de un año.
Apenas acababa yo de llegar al Karmina Palace y todavía estaba frotándome las cejas con una toalla húmeda refrescantemente fría que me pusieron en la puerta y estaba saboreando a sorbos mi cóctel margarita de bienvenida cuando se me acercó una linda señorita del escritorio del tour con un puñado de opciones. Los tours no están incluidos en esta opción de todo incluido, pero me deje llevar por la tentación.
En la mayoría de los demás destinos casi no hay ningún otro sitio a donde ir, pero las opciones en Manzanillo son numerosas. Una mañana visitamos Melaque y Barra de Navidad, dando un paseo en lancha donde los aguas separan a Colima de Jalisco, y luego almorzamos junto al mar. Otro día nos llevó a Colima (la ciudad y capital del Estado) que para los visitantes extranjeros es una rebanada del “verdadero” México, seguida por la Comala aún más “real” un de esos pueblos mágicos que verdaderamente es mágico.
Comala tiene algo que ver con Juan Rulfo y Pedro Páramo, aunque le presta un sentido de miedo. Lo mimo ocurre con el vapor del volcán más activo de la República, que descuella no muy lejos. En octubre la campiña está exuberante y verde, y el café y los plátanos crecen bajo descollantes palmeras, huertas de limoneros (Colima se jacta de encabezar a México en la producción de limones). Fue en esta excursión en la que me topé con una fruta gigantesca llamada yaka, que recomiendo a todo mundo.
La atracción más reciente de Manzanillo es el turismo ecológico y de aventura; hay do centros distintos que ofrecen montar a caballo, excursiones de cuatrimoto hacia las montañas, tirolesa y mucho más. Los buceadores de scuba pueden explorar los restos de un barco que se hundió hace casi 90 años. Todo esos y la pesca del pez vela además. Yo me habría sentido culpable si no hiciera otra cosa que tenderme en la playa. El único pez vela que vi fue una escultura.
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