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Alrededor del Turismo

Por unos momentos pareció que íbamos a tener otra vez servicio ferroviario de pasajeros a la frontera. El Grand Luxe, antes conocido como American Orient Express, tenia el proyecto de manejar cruceros ferroviarios desde la ciudad de México ya fuera a El Paso o bien a San Antonio.

 

Los trenes de crucero ferroviario, conviene explicar, son muy distintos de los trenes ordinarios, así como los barcos de crucero son muy distintos de aquellos transatlánticos que sólo los más viejos de nosotros recuerdan.

 

La ruta original habría salido de la Ciudad de México, yendo de Teotihuacán, adonde los pasajeros serían llevados en autobús, siguiendo a Guadalajara, hasta más allá de Mazatlán y por el borde de la Barranca del Cobre, para terminar – o empezar – en El Paso. Después la ruta fue cambiada para abarcar San Miguel de Allende, Zacatecas y Monterrey, terminando – o empezando – en San Antonio.

 

Al costo de esas excursiones empezaría en 4,490 dólares, ocupación doble, aunque los viajeros solos podían haber contratado una cama sencilla por 5,490 dólares. Casi cualquier cosa, por ejemplo el vino con la comida, debería estar incluido. Sin embargo, no lo estaban otras bebidas alcohólicas. Y a los pasajeros se les “animaría” a dar una propina al personal (y ahí quedan comprendidos todos) de 15 dólares diarios, lo cual añadiría unos 120 dólares al costo total.

 

 

Durante primavera, verano y otoño, Grand Luxe maneja una diversidad de cruceros sobre rieles cruzando Canadá y a través de varios parques nacionales en los Estados Unidos occidentales. Los vagones son clásicos de la edad de oro del viaje en tren. “Dormitorios revestidos con paneles de madera, adornos de latón pulido, un coche comedor donde se sirven comidas para sibaritas,” según el folleto. La mayoría de los vagones se remontan a la década de 1950, pero han sido ampliamente restaurados.

 

De los folletos se deduce que la mayoría de los pasajeros, si no es que todos ellos, son adultos en plenitud. También se deduce que la mayor parte de los pasajeros serían norteamericanos y que el inglés predominaría incluso en trenes que funcionaran en México. La compañía, sin embargo, decía que el servicio sería bilingüe y que confiaba en desarrollar un mercado dentro de México. Y sigue esperándolo.

 

“Vemos esto como un aplazamiento, no una cancelación,” dijo un portavoz de Grand Luxe. “Confiamos en iniciar el servicio hacia fines de este año.”

 

En cuanto a lo que provocó el aplazamiento, nadie lo dice en la compañía. Es posible que los viejos carriles dieran demasiado traqueteo a unos pasajeros que pagaban miles de dólares por el boleto. Dándole vueltas al asunto pensamos si no habría faltado interés por parte de las empresas que manejan ahora las líneas ferroviarias de México. Todo lo que podemos hacer es esperar a ver lo que ocurre.