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Alrededor del Turismo

Un lugar que casi todos los visitantes de Los Ángeles se detienen a visitar es el de los Universal Studios. Esa viene siendo una tradición desde hace medio siglo, y hoy día la excursión por los estudios es el atractivo individual más popular de la ciudad. Al fin y al cabo, no querrías visitar Hollywood y quedarte sin ver cómo se hace una película, ¿verdad?

 

En realidad, si supieras lo aburrido que es hacer las películas de verdad, es probable que prefirieras saltarte la visita. Pero en Universal sientes como si estuvieras realmente en el cine.

Hoy en día puedes ayudar a combatir a los invasores espaciales en “La Guerra de los Mundos”, visitar la Fortaleza de Drácula donde Van Helsing venció al mal, y luego subir a una monstruosa montaña rusa llamada “la Venganza de la Momia”. Después, averigua cuánto miedo eres capaz de absorber en Fear Factor y de ahí pasar a curiosear en las tiendas y quizá comprar un juguete o el cartel de una película. ¿Listo para el almuerzo? ¿Tal vez para la cena? ¿Algo italiano? ¿Japonés? O, si sientes nostalgia, posiblemente un taco en Camacho’s Cantina.

 

Las giras por los estudios han tenido grandes cambios desde 1964. Allá en esas tenebrosas eras, todo aquel que fuera amigo de un amigo usaba toda la influencia que pudiera conseguirse para lograr la entrada en un estudio, ya fuera de Warner Brothers, de Paramount, de MGM o de Universal.

 

 

La Universal, recordando que estaba en el negocio de la diversión, decidió empezar a vender boletos. No tardó mucho en llegar a incluir el alimento en la comisaría del estudio, donde solían comer los extras vestidos en trajes para sus escenas. Había un problema. La tarea real de hacer una película no es muy emocionante. Los minutos se vuelven horas conforme se van ajustando las luces y las cámaras, se desenrollan las cintas métricas para fijar la distancia exacta de la lente al actor (usaban dobles por esta), se saca a los actores para que digan su parlamento y al cabo de un rato se repita todo el proceso. Puede necesitarse un día entero para filmar una escena de un minuto. Para reducir el aburrimiento de los clientes que pagaban, Universal trajo expertos en cosmética que mostraran su técnica. Después se convocó a dobles para escenificar las peleas a puñetazos y las balaceras. La diversión había empezado.

 

A veces se presentaba una verdadera estrella de cine. John Wayne era especialmente cordial. Pero hoy en día las estrellas fílmicas no son tan amigables. En realidad ya son pocas las películas que se filman en estudios de cine. Son preferidas las locaciones verdaderas.

 

Una leyenda preferida que cuentan los guías en las giras por los estudios se refiere a Stephen Spielberg que cuando sólo teñía 18 años se apuntó a la gira y luego se apartó para explorar los Estudios Universal por su cuenta. Encontró un bungalow vacío, se metió a hurtadillas, vio que era una oficina desocupada y allí se metió. Al día siguiente pasó por la reja llevando un portafolio vacío (salvo por el almuerzo), pasó frente al guardia del estudio como el que sabe lo que hace y siguió hasta su oficina. No pasó mucho tiempo sin que trajera unas letras de plástico para añadir su nombre al directorio. Desde allí se las arregló para reunirse con ejecutivos de los estudios, impresionarlos... y luego pasó a hacer los filmes “Jaws” (Tiburón), “E.T.” (El extraterrestre) y “Jurassic Park” (Parque Jurásico), todos para Universal.

 

Ahora Spielberg ayuda a diseñar la gira que en un principio se llevó al estudio. Spielberg creó la versión de parque de diversiones de su película “Jurassic Park”. Universal gastó 110 millones de dólares en el proyecto, que es más o menos lo que suele costar la producción de un filme.