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Las compras, la comida y los espectáculos proporcionan ahora a Las Vegas más ingresos que el juego. Este año se espera que esos ingresos rebasen los 21 mil millones de dólares. Al celebrar este año su primer centenario, la ciudad más grande de Nevada está entrando en una nueva época.
Ir de compras es tan elegante como puedas desearlo. Al pasillo de apenas diez boutiques muy exclusivas en el nuevo, presumido y carísimo Hotel Wynn le han dado el nombre de Rodeo Drive en el Desierto. Chanel, Gaultier y Oscar de la Renta despliegan sus mercancías en el Wynn, mientras Luis Vuitton proporciona maletas para llevar a casa sus diseños. Graff es el lugar donde encontrar un raro diamante amarillo; las existencias tienen un valor de unos 500,000 dólares. Si necesitaras de un auto, el Wynn alberga incluso a un concesionario de Maserati / Ferrari.
El Bellagio — que el Steve Wynn edificó hace casi una década y se ha vendido después — se esfuerza mucho por mantenerse en la cima, al igual que las tiendas a lo largo del Grand Canal en el Venetian. En el Mirage me quedé absorto ante un saco deportivo hasta que me enteré de que costaba 2,500 dólares. Por suerte Las Vegas tiene varios centros de venta de fábrica (outlets), aunque ninguno tenía un saco que me resultara tan atractivo.
Wynn, — su nombre en inglés quiere decir “ganar” — llegó a Las Vegas durante 1967 con un título universitario avanzado y dispuesto a empezar desde abajo. Trabajando en algunos de los viejos casinos, aprendió a mantenerse alejado de las máquinas tragamonedas y a apostar sólo con el dinero de los demás. Para 1989 fue capaz de abrir el Mirage, el primero de los hoteles temáticos que dan a Los Vegas Boulevard (The Strip) el aspecto de ser cualquier cosa menos Las Vegas (New York-New York, Venetian, Paris, Luxor, Treasure Island, Excalibur, Monte Carlo, etc). Las Vegas tiene ahora el doble de cuartos de hotel que el verdadero Nueva York y, cosa sorprendente, la mayoría de ellos suelen estar llenos.
Las boutiques de diseñador son un rasgo principal en esos nuevos hoteles. Antes del Mirage, según me dicen, los recuerdos y curios estridentes eran casi los únicos artículos que se podían comprar en Las Vegas. En el Mirage Wynn arregló para atraer a Armani, Hermes, Tiffany y sus congéneres, y las tiendas de Las Vegas no tardaron en ser sus tiendas más lucrativas. Pronto quiso entrar todo el mundo. Steve Wynn apostó a que los clientes estarían dispuestos a pagar costosos alojamientos, costosas comidas y costosa ropa, joyas y todo lo demás que las tiendas elegantes pudieran vender.
Hace unos cuantos años Wynn, quien ahora tiene 63 años, vendió su parte en el Mirage, Bellagio y otros hoteles al haber recibido, como se dice en el negocio, una oferta que no pudo rechazar. Luego edificó el Wynn que costó mucho más que el Bellagio, pero tiene menos cuartos (sólo 2,700). Entre las diversiones figura el único campo de golf existente en The Strip. La cuota para jugar es de 500 dólares.
Pero hay modos de ahorrar dinero en Las Vegas también. Primero tal vez querrás echar un vistazo a las boutiques del lobby en los hoteles sobre The Strip, especialmente los que dan al Grand Canal en el Venetian o el Pasaje del Desierto en el Aladdin. Disfrutarás del entorno y casi siempre tienen artículos rebajados en 50% o 75%. En los outlets, que no pretenden ser elegantes, tal vez encontrarás lo que había sido una bolsa de 200 dólares y ahora se vende en 20 dólares o un suéter de 100 dólares por 10 dólares. Recuerda, sin embargo, que esas son las modas del año pasado. O, como observó la señorita de Polanco, “envían a las tiendas de fábrica cosas que nadie más desea.” Y el impuesto sobre ventas es el siete por ciento.
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